miércoles, 9 de mayo de 2012

Jotas Homofóbicas


Hace ya varios meses el #MesíasGay, mejor conocido en los mundos internautas con el alias de @NolbertoGO inició un HT llamado "#JotasHomofóbicas"; dicho HT, mitad en serio y mitad en broma hacía ironías y sarcasmos acerca de los gays que tienen -por decirlo de manera categórica- algún tipo de homofobia internalizada.


Decido entonces, en pleno auge del HT, aventarme mis tres buenos trinos donde trato de resumir los 3 estereotipos o modelos clásicos en donde el homosexual (vamos a dejar de emplear el término gay por cuestiones de semántica y demás) tiene una homofobia internalizada y cristalizada.

Y decido ahora, regresar cabal y triunfalmente a este espacio tertuliano que dejé abandonado tras meses como Yuri abandonó su carrera o Cher los escenarios al inicio de los dosmiles.

Pero vamos a lo que nos truje la mazorca: el tema.

Primero, a manera de "introducción", diré que el primer y segundo tuits surgen de dos formas superpuestas que han estereotipado al homosexualjotomaricón por años:

-La delicada feministoide
-La de macho revolucionario

La primera corresponde, como puede imaginarse, a esa feminidad y delicadeza relacionada con el género de las mujeres donde la fragilidad y la vulnerabilidad impera mientras que la segunda se refiere a todo ese macho alfa, borracho, mujeriego y cabronsote que desde tiempos inmemoriales reposa en nuestras nociones de "hombre". Ahora vamos a desglosar por partes, como diría Jack the ripper.



a) Soy una princesa petatiux


¿Qué quiero decir con esto? Pues 'iren, la cosa está muy acá muy simple y muy sencilla, tanto que hasta da miedo no darnos cuenta de nuestro elefante rosa en la sala ocupando todo el espacio disponible.

En inumerables ocasiones y en incontables momentos he escuchado a diversos sujetos que piden, bueno no piden, más bien exigen que la vida los premie con un hombre bríoso, que los cuide, los proteja, les atienda sus necesidades, les cumpla sus caprichos y los entienda por sobre todas las cosas.

Lo que resulta pavoroso y aterrante es el símil que se halla entre esta jota homofóbica y una ama de casa encerrada en la cocina con su timer y los chamacos en la guardería, este ser/ente/sujeto/individuo requiere de la presencia de un hombre para darse confianza, siente que está perdido como Caperucita Roja sin un macho a su lado que acuda en su auxilio y lo salve de sí mismo. Es casi shockeante el hecho de que se cobijen en la ideología machista de un modo tan conformista y preponderante sintiéndose las princesitas de toda relación de pareja a las cuales su "marido" tiene que adivinarles el pensamiento, cumplirles los más sórdidos caprichos, apapacharlas y tenerles mil y un consideraciones porque ellos las merecen; ellos que son divinos, hermosos, cándidos, gloriosos no pueden esperar menos de sus elegidos acompañantes mientras saludan como Lady Diana a sus cortesanos y súbditos en guantes de seda, o bajándonos de catego, presumen entre sus amigas de la tanda lo bien que les va con su ennoviado.



b) Bigotes, tequila y botas


Ahora vamos a la denostación del estereotipo que escupe en las calles y con espuelas y reata va marcando el paso. Vamos, que casi es cosa de montar a caballo y aprender a portar el traje de charro mientras se pasean con sus chichifos.

Aquí, como en el anterior, la bronca no es la salida del clóset, no es el que asuman que les guste el madero erguido de San Juan ni mucho menos; la bronca, mis estimados tertulianos es que desprecian -así como la princesita desprecia todo intento por ensuciarse las manos y asumir independencia- toda esa pose afeminada, exhibicionista, púgil de playeritas rosas y pantalones azul cielo. Porque ellos son hombres, hombres con pito y cojones, les gustan los cabrones acá, no se andan con mariconadas y joterías del besito y el abracito.

Es más, ellos ni chillan ni se enamoran, cargan en su estereotipado cachito de homofobia interna el bigote y las botas de a matavíboras; ¿cómo eso compadre que se nos tuerza la cintura o se nos caiga la manita? Una cosa es ser jotohomosexual y otra ser pinche puto ridículo.

Quiobo que a mí me gustan los hombres para écharmelos, y si acaso, para hacer nido tiene que ser con otro hombre, hombre fuerte, capaz, viril y que no me ande cantando a la Yuri o le guste hacer la voz aflautadita, que se vista como hombre en la sección de hombres, puesn


Y así, con todo y el sobrecargo -igual machista porque es la figura antipática de la presentada anteriormente- de establecer un género dominante, complementa al estereotipo anterior porque es el que funge del protector princesil y el que se siente el (iugh) "hombre de la relación".


c) Pipiris nais




Este sí está difícil, porque es como meter a la licuadora tantito del primero, tantito del segundo y ponerlo en Polanco o un pedo así finolis.

Es el ideal europeo del homosetsual, del joto que todos desearíamos ser, hasta parece que tiene lista de características:

-No sólo es guapo, es guapísimo; tiene esa cara cincelada de adonis (con rasgos latinos en nuestro caso, ya saben, color tostado lanchero y demás) y parece que le tallaron la boca, los ojos y los pinches cachetes a mano en molcajete color mármol.

-Todos los días va al gimnasio, no por vanidad sino por mantenerse en forma y mantener su atlético cuerpo libre de carbohidratos acumulados o de lípidos mal asimilados; consume una balanceadísima dieta que hace palidecer de envidia al programa special K.

-¿Listo? Listísimo, un cerebrote andante que se la sabe de todas todas, eso lo hace súper culto-megainteligente y educado elevadísimo. Se sabe de memoria todas las óperas alemanas del neoclásico y el barroco, puede citar en su lengua original a todos los autores del simbolismo francés y recita en latín los textos originales de Platón.

-Nunca jamás en la vida del mundo mundial se ha mezclado con la prole ni pisado el metro, hasta sus pañales fueron de flores de manzanilla entretejidas para que nunca oliera feo. Es pulcro hasta decir basta, obvio no tiene gases ni eructa, es mesuradísimo, súper educado, propio y correcto.

-Peina, calza y viste de manera im-pe-ca-ble; no se le sale un cabello, jamás ha tenido una mala combinación y sólo se le ha visto en pants adentro del gimnasio, no en la calle exponiendo su buen gusto. Conoce todas las colecciones de ropa desde la industria algodonera egipcia y toda su ropa es importada de las grandes boutiques francesas.

-Sus amigos y amigas son los mejores, todo el mundo lo quiere y lo adora: sabe bailar, cantar, tocar 34243 instrumentos musicales diferentes, compone, diseña y ha visitado desde el museo de Louvre hasta el Del Prado.

-Claro que tiene un novio a su altura con la relación paradisíaca y perfecta que nunca se pelean ni tienen broncas de celos, infidelidad, malos entendidos o similares; comparten un penthouse en los resorts más exclusivos del las ciudades más importantes y lo más importante SON ALTAMENTE ACEPTADOS, RESPETADOS Y ADMIRADOS

Nadie osaría juzgarlos y criticarlos porque han hecho esa construcción estereotípica perfecta e ideal que de atreverse a desmoronarse desharía en automático la única figura de salvación a la cual el homosexual puede asirse para desarrollarse como persona, ser humano, ciudadano, ser sexuado, etc.


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Un par de aclaraciones:


.)Es evidente -por no decir obvio- que los estereotipos aquí presentados fueron hinchados y exagerados para que cumplieran su función de dar a entender cierta postura sobre la homofobia internalizada.

.)No, no es ningún estudio serio y tampoco tiene citas de autores especializados, es mi mera opinión a como veo un problema y no tiene que aceptarse a pie juntillas, para algo se hizo el debate y la crítica.

Huelga decir que bien que mal y en mayor o menor medida todos tenemos, hemos tenido y tendremos que lidiar con nuestras propias asimilaciones con respecto a alguno o ya de paso los 3 estereotipos.

La hibridación presente pone de manifiesto no sólo la suma de las características sino los destellos de sus partes:

-"Es que mi novio no me entiende y no hace como yo le digo" es claramente una actitud princesca en su esplendor
-"La pinche pasiva esa", "la torcida aquella", etc. son variantes que ejemplifican el macho revolucionario
-"Es que tú no te vistes de marca, es que tú eres una gata, pinche vieja" también evidencía esa avidez destructiva con la que nos destazamos el uno al otro por alcanzar el tercer ideal mencionado

No necesitamos presentar un cuadro casi diagnóstico casi clínico de alguno de ellos a la perfección para darnos cuenta que es un trabajo muy continuo de autoaceptación y empatía con el otro porque no nos hagamos tontos, todos hemos presentado actitudes de los en numerosas ocasiones y bajo diversos contextos, no queramos autoengañarnos viendo en nosotros la madre Teresa de Calcuta o el Juan Pablo II que no somos, es más algo relacionado al bien común, a la inclusión de la orientación sexual lejos del machismo y de los ideales estéticos para vernos como seres libres donde el que nos guste el pito no represente privilegios ni victimizaciones de ningún tipo.
Por último:

Es preocupante, angustiante y claramente irrisorio hasta el nerviosismo cómo estos 3 modelos han representado por siglos -y limitado- la concepción que se tiene de una orientación sexual, de una adaptación social. Ya va siendo hora, es más, ya hasta se nos hizo tarde; de dejarnos de pleitos de comadres y rasgaduras de medias para por fin unirnos (no comunidad gay, eso ya es muy de los 80) sino como individuos por nuestros derechos para no sólo aceptar, tolerar y respetar sino defender los derechos del prójimo como si se tratara de los propios. Pero insisto, esta es sólo la opinión de un humilde internauta, lo demás; lo dejo a su criterio.

alternBRUNO°°

1 comentario:

  1. jajaja y cuando se tiene un poco de los tres!? genial!

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