miércoles, 23 de mayo de 2012

Carta al ropero


Pensé que encontraría como 10 mil posts en borradores listos para ser publicados como en una turba furiosa para el día de hoy donde todos nos vestimos de morado para protestar/exigir/demandar un alto a la homofobia, transfobia y demás pero viendo que no, procederé a echar mi cooperación al blog. Desde la primera vez que los vi los videos de "It Gets Better" conmovieron a la nena maricona que soy haciéndome derramar lágrimas como señora al final de la novela cuando por fin Fernando Colunga se queda con Lucerito en una catedral que pretende ser de la época colonial y parece portón de Coyoacán recién pintado, pero -as usual-, ya me estoy desviando. El chiste es grabar escribir mi versión del It Gets Better para así sacarme la espinita y de paso saber que quizás en un recóndito lugar del internet a alguien le pueda ayudar.

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Estimad@ chav@/muyers/jotricia/vestida/torcida/brincona/enlentejuelada-entaconada/diva y demás designaciones categóricas chuscas-nochuscas que sólo ofenden a quien se las toma en serio:

La cosa y la machincuepa de la vida es que todo esto mejora.

Todos tenemos una historia diferente por contar y claramente cada quien habla como le fue en la feria. Quizás algunos te platiquen su historia como  un continuo martirio que bien merece ponerles su rostro en un retablo de la Iglesia, puede que otros comenten cómo ellos entre flores y praderas gritaron su amor a los cuatro vientos sin mayores consecuencias y otros más sigan en las sombras porque no les nace asumir alguna orientación o preferencia.

Trataré de describir mi reducida y cortísima existencia en algunos párrafos, tratando de contar mi historia al parejo que trato de dar a entender algún punto como si de fábula se tratara, o algo, lo que sea.

Si mal no recuerdo adquirí conciencia de que se me volteaba la banqueta cuando iba en la secundaria, había un muchachito del equipo de fútbol que se cambiaba la playera para los entrenamientos y al verlo descamisado me ganaba el morbo y ahí andaba yo de baboso viéndole las carnes. Honestamente no recuerdo si dicho muchacho estaba muy buenote o no, sólo me acuerdo que sentía la calor de andarlo viendo en cueros.

Menciono la secundaria porque fue una época de sufridera descomunal (o bueno en ese tiempo se me hacía tal), si bien no fui víctima sangrante y sufriente del "bullying" lo cierto es que tampoco fue coser y cantar; los niños eran/son unos cabroncitos en lo que joder al prójimo se refiere y había unos que no me dejaron nunca en paz. Yo era de los más altos del salón y claramente no era una sílfide o una varita de nardo, pero eso sí, era dejado nivel Sayayin entonces ya se imaginarán la de burlas, sobrenombres, empujones, corretizas, etc. Ahora en retrospectiva la verdad es que uno es tan inseguro que sentía que el mundo conspira en su contra y por eso lo magnificaba, pero bueno, para eso se requirió tiempo, terapia de electroshocks, pinzas en los pezon... okno, eso no.

Obviamente reprimí mi homosensualidad en ese momento porque además de que la escuela era religiosa, yo me sentía harto culpable de andar morboseando a mi compañerito (que ya luego no fue uno, sino varios) y sentía la necesidad de echarme mis baños de agua fría como monje benedictino para que se me quitaran los malos y pecaminosos pensamientos.

No fue hasta la prepa cuando, pasado un largo proceso y un ex golpeador (del que pocos a la fecha saben) donde confundí amor con dependencia, pude extender mi manita para girar la perilla y salir de un clóset marca NOMAMES y decir "Esdeque como que creo que soy gay".

Lo cierto es que se te quita un lastre de un chingomadral de kilos el asimilarlo, asumirlo y finalmente aceptarte, abrazobesuquearte y apapacharte para luego pasar al pánico de exponerte ya no al escrutador espejo que te decía "campanita"  sino al ¿y qué van a decir mis amigos? ¿y mis papás? ¿y el señor de las revistas? ¿y mi maestro de moral de la secundaria? ¿y la señora donde compro el pollo? ¿y el de la paletería? ¿y el de la taquilla del cine que por cierto está bien guapo? ¿y mi tercer primo lejando al cual jamás he visto pero que me importa mucho ahora cómo me perciba? Ayjesúsbenditolíbranosdeestemundoprejuicioso.

Con mi jefa aka mi madre, la mera mera pues no hubo drama de telenovela ni capítulo de la Rosa de Guadalupe; aunque le costó su chamba y sus confrontaciones -a la fecha- puedo decir que me quiere como soy, me apoya y hasta a veces me alienta en mis ridículos y excentricidades. Con mi hermana fue como hablar del clima y con mi papá, que es más hermetico, frío, distante, lejano y cerrado que bolsa Ziploc o Tupperware nuevo y recién lavado, sorprendentemente después de que al inicio creyó que era una más de mis rebeldías lo fue asumiendo hasta que, si bien ya no lo aprueba, de menos lo tolera (aún trabajo en ello, no se apuren).

Uno pensaría que el drama acaba ahí y dice:
"Virgencita, ya me enfrenté al bullying en la escuela, ya me pegó mi novio, ya mis amigos y familia saben, ¿ya me dejas ser feliz?"

Y es ahí el mero mero brinco zapoteco de esta historia: no pienso que se trate de tenernos lástima porque resulta que nos gusta el pabilo o el obelisco de carne, tampoco de sentirnos superiores a los demás y creer que por nuestra condición homosexual tenemos más derechos que el humano promedio sino de, mencionaba recién un amigo mío, politizarnos y velar por nuestros derechos humanos.

Siento -porque así lo creo y porque es mi opinión- que todavía nos faltan varias, bastantes y hartos pleitos: con el estereotipo y sus derivaciones como mencionaba unos cuantos post anteriores, con las preconcepciones, con la perspectiva de género, con la construcción de orientación-preferencia, con la señora de Avon, con el del gas, con el de la luz, con el que se te queden viendo raro/feo/extraño en la calle, con la doña de las quecas, con el hecho que entre los mismos gays nos andemos viboreando y andemos midiendo el pito ajeno, con el afilador, con la ideología heteronormada, con el zapatero, con la relación semántica y de significado entre el término "homosexual" y "gay", con el... bueno creo que ya entendieron.

En resumen: mejora, todo mejora; luego resulta que a gente en la secundaria siempre le caíste bien (o peor, le gustaste), que el que más te cagaba fue con el que mejor te terminaste llevando, que esa playera que jamás te gustó se puso de moda por tu culpa, que tu novio te pegaba por neurosis, histeria e ira pero que tampoco te puedes lamentar y echar la culpa de eso, que a tu mamá no le va a parecer mucho que de repente te expreses en terminos medio jotricios pero que te va a seguir queriendo, que los mismos que te dieron la espalda tiempo después te buscan la cara, etc etc.

No sé, no sé mucho de esto; soy un bebé en pañales en cuestión de experiencias pero puedo decirte, a ti que me lees, que a veces por más jodida que se vea la mesa y la alacena uno siempre halla cómo no morirse de hambre y que a veces, con la panza llena y satisfecha a uno parece que le falta un hueco de algo. Con esta (mal hecha) analogía quiero decir que nada es tan terrible como para no disfrutarse, ni nada tan perfectamente hermoso que de repente no pueda irse al carajo. O bueno, al menos así lo creo.

Los novios jamás son hechos a la medida, amigos falsos rondan everywhere la faz de la tierra, zorras nalgasprontas que se le arriman al chavo que te encanta abundan pero bah, vamos, tampoco es que todo sea parte de un mayúsculo plan diabólico que conspira en nuestra contra para imperdinos estar con el amor de nuestras vidas, la mayoría de las veces el que se pone el pie es uno mismo con sus chaquetotas mentales.

Se trata de que cada quien busque su identidad *musica de violines* así como su balance y lo que le hace feliz. Porque sí, la felicidad es una esquiva efimeridad utópica contemplación que desmotiva, pero no por eso no la vamos a perder, ¿o sí?

Strobe Light!

alternBRUNO°°



1 comentario:

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