martes, 27 de septiembre de 2011

Happy Endings FTW

Hace poco descubrí una serie que me ha dejado muy feliz, es de esas que se atreven a llegar más allá de la típica historia de amigos, Happy Endings; En ella hay un personaje, que en particular, me ha agradado mucho, se trata de Max, un gay que no es como el típico estereotipo que, sino es en la mayoría, en el resto de las series gustan tanto de abusar, e incluso llegar a caricaturizar.

En uno de los capítulos, Max acusa a uno de sus amigos de ser "Gaysist", es decir, que piensa que al ser homosexual, todos son iguales y por lo mismo se acuestan con cualquier otro homosexual, aunque el gusto por los hombres sea lo único que tengan en común.

A continuación el video que plasma dicho momento:


Y ese es el verdadero problema con el que nos podemos topar en la vida real también, a través de este tiempo que salí del clóset, muchas personas piensan que por el simple hecho de ser homosexual debería de entrar en el típico estereotipo de hombre afeminado, que gusta de comprar ropa, hablar de chicos y colocar una "s" al final de cada palabra (comers, corrers, cogers), cuando en realidad no todos somos así.

Ojo chavos, que una persona tenga una preferencia sexual no significa que todos debamos de actuar como el estereotipo que desde hace mucho se han esforzado en reforzar, quiero decir, que me guste el pito no significa que deba de actuar ni acostarme con cualquier otro hombre que le guste también.

Y en este capítulo lo demuestra de una manera muy sencilla a su amigo, al ser éste negro, le presenta a una dama extremadamente católica argumentando que tienen demasiado en común, cuando en realidad lo único que comparten es el color de piel.

Quedarse con esa concepción es querer conocer a la persona de manera muy superficial, sin siquiera hacer el intento de saber como es por dentro (psicológicamente, bola de cerdos).

Yo creo firmemente que una persona no es definida ni por su preferencia sexual, ni por su color de piel, ni su situación económica, al contrario, ésta es definida por las cosas que hace, las decisiones que toma y las características (tanto físicas como psicológicas) que lo componen, todo esto en conjunto; Es imposible juzgar a una persona simplemente con alguno de estos puntos por separado, cuando el individuo en cuestión es un conjunto de todo ello.

Y así como lo ponen en esta serie, existen muchas personas que encierran a un grupo de personas en un solo estereotipo, que está muy alejado de la realidad de muchos de nosotros, simplemente por la orientación sexual.

Es por eso que agradezco que con el paso del tiempo, series como estas plasmen (con un toque de comedia) los prejuicios que la sociedad normalmente tiene y así dar cuenta de que es algo que sucede en todas partes y que es muy sencillo de minimizar.

¡Larga vida a Happy Endings!

lunes, 19 de septiembre de 2011

Bien lo sabía el Cro-Magnon


Si algo he aprendido de la vida es que las cosas y las situaciones no son complicadas, las personas las convierten en algo complicado.

Que sencillo era todo, cuando en los tiempos de antaño, las relaciones de los seres humanos se basaban en cazar el alimento del día y fornicar, esas épocas donde el Cro-Magnon dominaba el suelo que ahora llamamos Planeta Tierra.

Y es que es cierto chavos, hoy en día una relación humana se torna cada vez más complicada de lo que debería ser y no es culpa de nadie más que de los integrantes de la misma, a causa de malos entendidos y la poquísima comunicación.

¿Cuantas veces no nos hemos encabronado con otra persona a causa de las tremendas chaquetas mentales que nosotros mismos suscitamos en nuestras cabecitas?¿Cuantos malentendidos no han ocurrido gracias a la inseguridad de las personas y su necesidad de siempre estar buscando problemas?¿Cuantas relaciones no han terminado mal por las constantes peleas y las incesantes pláticas sobre el mismo tema? ¿Y para que? Para después comenzar una nueva relación, tanto de amor como de amistad, y volver a cometer los mismo errores; El círculo de la vida, que le dicen.

No chavos, las relaciones interpersonales no deberían de ser así; Una persona debería ser capaz de mantener una relación alejada de las complicaciones y verla por lo que es, un acuerdo con otra persona de compartir ciertos momentos de su vida juntos, así de sencillo. Es poca la vida con la que contamos como para andar buscando problemas donde no hay y cubrir inseguridades con culpas ajenas.

A lo que voy, yo creo que el gran problema de las relaciones entre seres humanos surge de una inseguridad por parte de alguno de los involucrados, es como encender el pivote de una vela, poco a poco se va consumiendo y haciendo más grande, es decir, al iniciar una inseguridad, en lugar de erradicarla, se va alimentando hasta que ésta domina a la persona y erradica la relación.

Debemos de aprender a confiar en nosotros mismos y de esa manera poder confiar en las personas que nos rodean, ese el principal problema que acongoja toda relación entre seres humanos, cuando éstas resultan ser mucho más sencillas de lo que parecen; ¿Porqué no compartir los mejores, y los peores, momentos con tus seres queridos mientras quede vida?

Dejemos de buscarle tres pies al gato, que ciertamente resulta ser más feo, y comencemos a establecer nuestras prioridades en la vida, donde la inseguridad no forme parte de ellas.

martes, 13 de septiembre de 2011

Pastel Imposible


Antes, hace muchos años, cuando la gente tendía a conocerse por correspondencia podría decirse que sus citas eran misivas larguísimas de relatos intrincados con metáforas barrocas en donde el enamorado (generalmente varón) explayaba en páginas y páginas sus viajes, el cuerpo de la bella dama y los más secretos anhelos y esperanzas de los rincones de su galante ser. La única desventaja quizás sería que estos pedazos llenos de tinta y bonitos sentimientos tardaban meses a veces en recibirse; cuando llegaba el momento las receptoras eran todas ojos emocionados y manos temblorosas; eso explicaría también el hecho que luego se casasen con mucha pompa y regocijo después de aguantarse las ganas de toquetearse por meses.

Luego la modernidad en el transporte y las comunicaciones nos trajo el telégrafo que para los que no lo ubiquen era como un twitter escrito en clave morse donde se comunicaban las nuevas más urgentes. Dudo mucho que en el tiempo del telégrafo los amantes encontraran calma a sus ardientes pasiones y sus feroces descripciones del cuerpo del deseo; por fortuna, poco tiempo después (como 50 años) se inventó el glorioso teléfono y entonces podían llamarse a traves de miles y miles de metros de cableado usando su voz que, dicho sea de paso, a veces constituía un honroso misterio.

Como sea y a tirones y a empujones, con siglos de retraso y con otros tantos de déficits de atención o retrogradismo grupal llegaron las liberaciones de todo tipo y con eso se revolucionó la imagen del cortejo. Se devaluó en las grandes urbes la figura del ama de casa sumisa, discreta, entregada a su hogar, recatada y se reemplazó por el la muchacha locochona y liberal que usaba blusas con minúsculos botones a punto de romperse y mini faldas que revelaban celulitis, piel de naranja y un escaso uso de cremitas de esas que venden por catálogo.

Pronto nos encontramos inmersos en el otro extremo del complejo: esas muchachas que antes eran apreciadas por resistir estoicamente el cortejo durante años sin ceder un ápice de repente se encontraron siendo marginadas y desplazadas por otras que iban prácticamente desnudas y que sin pudor alguno abrazaban a sus novios mientras les mordían las orejas y se tatuaban sus nombres en la espalda baja.

Así que ahora, en estos tiempos tan surrealistas y eclécticos donde todo es una mezcla de todo y muchas veces una repetición caleidoscópica en collage de prácticas, conductas, ideas, alienaciones y demás ya uno no sabe ni qué es mejor o qué es peor. Que si es muy segura de su cuerpo y gusta de pasearse en paños menores por las calles es una piruja ofrecida descocada buscona y si, por el contrario, la dama prefiere portar un hábito de tela que le cubra hasta los pensamientos no conforme con decirle que es una mojigata algunos tienden de tacharla de mustia, de lobo vestido de cordero, de desafiante súcubo que orilla a los hombres al pecado.

Es chistoso como se contrastan y divergen las concepciones acerca de las tradiciones en los contextos sociales. Muy chistoso. Y muy triste, a veces.

alternBRUNO°°


viernes, 9 de septiembre de 2011

Locatarios


No recuerdo bien en que momento nos convertimos en locatarios del centro, o en un mall comercial en reforma con puertitas de acrílico para los que se sienten muy finolis.

En serio, no consigo ubicar el punto espacial en el cual comenzamos a abrir las primeras tiendas de hombres, esa donde uno llega con el marchante (o dependiente) a preguntar por ciertas características específicas con las que se quiere al hombre ideal.

Dichas tiendas, clasificadas por factores físicos y psicológicos ponen en oferta lo más usado hasta en frente y lo más difícil de conseguir hasta el fondo. Hombres con ojos azules, dientes de porcelana, músculos alargados y ejercitados y un porte atlético están en el top de los más pedidos; a lo más cambiara el color de ojos o alguna variante por ahí de acuerdo a la zona geográfica del comprador. Hombres con risa contagiosa, mentes ágiles y que te abracen por detrás son menos demandados; por lo general son regresados a la tienda y reemplazados por los efebos adonis de lozana juventud anteriormente mencionados.

Ni qué decir de las promociones en 14 de febrero, en los fríos invernales y en épocas de solitariedad malsana de los usuarios; en dichas fechas entra la gente en estampida por la puerta y se jalonea, empuja y grita con tal de no quedarse sin su artículo de lujo. Por suerte nuestros muñequitos Ken en exhibición están muy bien entrenados y son eficientísimos en las contingencias populares: atienden de a 3 o 4 al mismo tiempo sin que se enteren los involucrados o bien, atienden velozmente a uno y rápidamente pasan al que sigue sin dar tiempo de un descanso en el ínter siquiera.

Muchas veces se da la mala suerte que el hombre que algún sujeto compró no era el ideal, ni el indicado y demanda a la tienda por embustera, por mentirosa (según sus argumentos); al tratar de explicarle que somos una tienda de autoservicio y qué el mismo lo eligió, el susodicho se injerta en pantera vociferando que él no tiene la culpa que el mundo sea un inepto que todos los hombres sean iguales.


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Resulta muy preocupante el hecho que se tenga, se mantenga y se refuerce esa creencia (a niveles sociales y psicológicos alarmantes) que tienen que cumplirse con exigencias y estándares estéticos, libídicos, emocionales, intelectuales como si fueran meros adjetivos, valores atributivos y partes reemplazables de humanos en lugar de entenderlo como facultades desarrollables.

Es alarmante y crítica la comparación que tenemos con un artículo en venta o con un comprador desesperado. Personalmente los prefiero humanos antes que estandarizados, pero bueno, eso ya es cosa de cada quién.


alternBRUNO°°

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Yo puedo rascarme las bolas solo


Pocas cosas en la vida dan gusto como para no disfrutarlas, tener tiempo para uno mismo es un claro ejemplo de ello.

Pasamos la mayor parte del tiempo acompañados de personas a lo largo de nuestras vidas, que de la familia, que de los compañeros de la escuela, que de la pareja, que de los amigos, que de los compañeros de trabajo, no por nada los seres humanos somos considerados seres sociales, sin embargo también es sensato decir que, por la misma cosa, necesitamos también de un momento para nosotros mismos, para estar con nuestros pensamientos.

Y es verdad, como seres sociales, muchas veces terminamos viendo la idea de estar acompañado de alguien como una necesidad, algo importantísimo en nuestras vida, y sin lugar a dudas, esencial para poder hacer diversas cosas, cuando no siempre es esa la idea.

Aceptémoslo chavos ¿Cuantos de nosotros ha dejado de hacer cosas por no estar acompañado? por estar tan acostumbrados a la compañía, muchas veces no hacemos algo cuando estamos solos; " Que si quiero ir al cine pero no hay nadie que me acompañe ¿como le voy a hacer? ¿que va a pensar la gente de mi?, yo soy soltero pero no tiene porque enterarse cualquier sujetito que comparta mis gustos cinematográficos" o el tan famoso "Tengo ganas de salir a cenar pero nadie me puede acompañar y ni modo que me siente en una mesa sol@ ¿Que voy a hacer yo ahí en medio de un restaurante con mi soledad? no, eso es de deprimidos". ¿A poco no?

Cuando no debería de ser así, al contrario, debemos de tener tiempo para nosotros, para poder pensar bien las cosas, para tomar decisiones o simplemente para disfrutar un tiempo contigo mismo y poder relajarte; Querer tener un tiempo para uno mismo no tiene nada que ver con ser egocéntrico, se trata de tener la habilidad de reconocer que podemos chiquearnos nosotros mismos (¿Escucharon eso? todos ustedes Foreveraloners).

Hacer cosas por uno mismo no quiere decir que te estés quedando sin amigos ni que quieras vivir de ermitaño toda la vida, simplemente es reconocer que tanto como existe tiempo para compartir con las personas que quieres, existe también tiempo para compartir contigo mismo (y no, no hablo de masturbación bola de cerdos).

"Aynoperofulanitavaaesecineymevaaver" Que te vea, no vives de sus comentarios "Ayperoysimevencaminandoporlacalle¿quevanapensar?" Que te gusta salir a pensar agusto "LagentesolaeslaquesedeprimemásmelodijoFreud" Pos' entonces ve y discutelo con él.

De verdad chavos, en esta vida necesitamos un poco más de tiempo de "rascarbolasagustocontigomismo" y menos de "rascamelasbolasqueyonopuedosolo".