martes, 9 de agosto de 2011

Qué difícil ser señora.


Suena el despertador a las 5 am y te paras como resorte para abandonar lo calientito de la cama y prender el bóiler para meterte a bañar. Quién sabe para qué chingados te molestas en prender el bóiler pues el agua siempre sale heladísima, seguro ya se terminó el gas y tienes que rellenar tu tanque estacionario (a la antigüita porque como el gas natural no hueles, no vaya ser que un día amanezcas patitiesa). Sales de bañarte de volada y mientras te vistes vas repasando los pendientes del día: la junta de Jaimito, el ballet de Florecita, café con las amigas en tu única hora libre del día, llamarle al ingeniero que conociste el otro día en un bar a toda velocidad, etc.

Preparas el desayuno en friega, algo sencillito como huevos con jamón o ya viéndote muy jodida, cereal. Acto seguido, subes a despertar a los niños porque no se les vaya a hacer tarde para la primaria y secundaria respectivamente; como siempre, Jaime se tarda las horas en desamorrodarse y rodar por las cobijas, no puede ser, ya tiene 9 años y parece de 6 todavía, ¿qué les dan a los niños de ahora? Flor tiene menos problemas, por lo menos ya se alista sola, pero todavía me necesita para acomodarle las colitas, revisar que no lleve revistas de esas de adolescentes descarriados en la mochila y que no se maquille como las de a peso de sus amigas, habráse visto lo que hacen ahora las muchachas de 13 años, en mis tiempos no era así.

Después de incontables, gritos y carrerearlos por más de 30 min Jaimito todavía no reacciona, no puede ser, parece que nació dormido, pero eso le pasa por andar nomás viendo caricaturas hoy en la noche se me va a acostar más temprano para ver si así se espabila. ¡Flor, que no puedes llevar ese suéter!, no es del uniforme, no voy a discutir; sí, aunque me odies, ya vámonos ya se nos hizo bien tarde.

Ya se enfrió el desayuno, ni modo, desayunarán el lunch. Córranle, niños que luego no me los quieren aceptar por llegar tarde. Ándale Jaimito, súbete al camión, sí ya sé que está lleno pero ¿qué quieres si no se apuran? El metro está lentísimo, vamos a tener que tomar taxi, no puede ser, en esta ciudad ya no alcanzamos a vivir todos apretados y luego en taxi, pues ni que uno fuera rico. Flor, ya tú camínale a la secundaria, ya no me da tiempo de irte a dejar hasta allá, me va a matar el licenciado, va a decir que siempre llego tarde y siempre es por su culpa, la próxima vez los dejo y yo hago mis cosas, no puede ser que usen mi tiempo...

Las 9:03 y yo llegando a la oficina, me van a descontar los 3 min porque así son de negreros en estos trabajos. ¡Hola Rosalía!, lindísima ella la recepcionista, apenas se alivió de su 3er hijo y qué valor, en serio; yo con 2 niños ya me quiero volver loca ahora con el tercero no sé que sería de mi persona. Bueno, primero lo primero: hay que maquillarse, ir en friega al baño, conectar la secadora, quitarse el tubo del fleco, acomodarse las medias (que ya están en las últimas, hay que comprar unas nuevas) y cambiar las chanclitas de meter por los tacones.

Ahora sí, a cobrar la tanda: Lucero me debe la de la semana pasada, Jesusa no me ha dado nada así que luego ni pida que la ponga hasta arriba, Georgina nomás se hace guaje y luego no quiere pagar, Luz por lo menos va al corriente nomás porque su marido también trabaja. Pues claro así cualquiera, no que una se debe de valer por sí misma porque con los hombres nomás no se puede, son una bola de zánganos y de buenos para nada, yo prefiero salir así adelante sola con mis hijos porque si una se queda esperando a que el marido le resuelva le da el cuarto...


Falta meter mi pedido de Fuller, ya casi junto todos mis puntos para la cosmetiquera y convertirme en socia platino, 'ora que ve a mi vecinita la del 5 le recuerdo que me regrese también el de los Price Shoes porque ya me lo andan pidiendo aquí en la oficina, igual y hasta me conviene hacer mejor una tanda de zapatos porque con las de dinero una se hace unas bolas... sí, mejor les digo eso a las muchachas, total unas chanclitas extra nunca le caen mal a nadie.

Aydiosmío ya llegó el licenciado, ahorita le pido permiso para salir a desayunar un juguito de naranja y una torta de tamal mínimo porque ya me rugen las tripas de hamb... ¡Ay!, se me olvidó dejarle a la vecina para que me pagara la basura de este mes, ahora no se la van a llevar y los perros me van a hacer un despapaye ahí en mi entrada; voy a encontrar mi tapetito bien desecho y mis macetas bien apestadas, qué horror, ahorita busco el teléfono de la vecina y le digo que le paso en la noche el dinero pero que me urge pagarles porque son unos huevones y con trabajos hacen lo que les corresponde.

Ese Esteban, el mensajero, es un amor de persona; con todo y que su mami anda enferma se da el tiempo de venir a saludar y pasarnos a dejar un dulcecito, no entiendo porque no se ha casado, ya está en edad, él que es bien educadito y formalito, antes de que se nos eche a perder como toda la demás bola de hombres malagradecidos y que nomás la quieren a una para burlarse.

Claro, un montón de gente en la fila para pagar lo que tuvieron todo el mes, pero así es el mexicano y pues mientras que se chingue una, ¿no? Aquí atiende y atiende; ah, pero eso sí, yo a las 3 salgo a comer le pese a quien le pese, al fin que sí llegué a tiempo porque mi comayita Lidia, la del otro piso, me hizo favor de checarme mi tarjeta.

Todos los lugares de comida siempre hasta el gorro, se tiene que conformar con unos tacos, me va a regañar el doctor del PrevenIMSS en mi próxima cita pero pues ¿qué quiere que haga?, si es lo único que hay para comer por estos lares. Regresar a la oficina y enterarte que Lucha, la envidiosa de dos escritorios ya anda hablando mal de ti, qué gente, qué ganas de andar viboreando a una que no le hace mal a nadie; por eso el marido las deja, por cizañosas, pero sí hasta el hijo le dejó la prepa, merecido se lo tiene, rastrera esa.

Todo a última hora, ¿por qué no me pudieron encargar estos oficios una hora antes? Ahora lo tengo que hacer todo al aventón y se me va a hacer tarde para pasar a recoger a Jaimito, lo bueno que su escuela tiene medio internado que si no ya me he de imaginar las angustias que pasaría mi hijito esperando a su madre...

Vámonos, vámonos; apenas fue quincena y ya se me fue toda en pagos al banco, cuentas pendientes, el teléfono que llegó carísimo; pero la culpa la tiene Flor que se la pasa nomás hablando con sus amigas o con sus galanes, a estas alturas quién sabe, los jóvenes andan muy precoces, no era así en mis tiempos.

No, no, ya no me da tiempo de ir con las amigas por el cafecito, mejor para la próxima. Todavía tengo que llegar a cocinar y mandar a Flor a su clase de ballet, luego que Jaimito me salió que quiere entrar al fútbol y a ver cómo le vamos a hacer, todo sea por la estimulación y el deporte que tanto dicen los doctores en la tele... ay, se me olvidaba que ya este sábado son los XV años de Tania, mi sobrina y me toca ser madrina de recuerditos, ni modo, tendré que irme temprano al mercado de la Lagunilla a ver en cuánto me sale el chistecito.

¡Flor cuélgame ese teléfono! ¡Jaimito apágame esa tele! ¡Ya hablé! Órale, a ponerse pijama y lavarse los dientes, no voy a estar repitiendo. Ahorita guardo las ollas que dejé afuera en lo que cocinaba; a ver si me marca el ingeniero del bar, total que para eso está, que demuestre interés.

Ya ni pude ver mi novela, mañana le digo a mi comayita que me la platique, al fin que sus hijos ya están grandes y ella puede darse esos lujos. Yo mejor me voy a desmaquillar y a dormir porque ya es tardísimo y mañana me espera otro largo día...


(Yo sigo sin entender cómo pinchemente pueden con este ritmo de operaciones sinápticas en el encéfalo, en serio).

alternBRUNO°°

2 comentarios:

  1. y eso querido señor mío es cuando todo sale bien, porque no falta el día en el que ya se salió el metrobús del carril y se chocó con un taxista en la avenida dodne uno tomó el taxi para llegar temprano a la oficina y Jaimito ya no fue aceptado en la escuela porque llegó tarde y a cargar con él a la oficina donde llegando llegando te llaman para decirte que vayas a recoger a tu Florecita porque hasta atrás d ela formación en los honores se estaba metiendo mano con un muchacho de un grado adelante y se te cayó el dinero cuando te saliste a la carrera de la casa... ay si nuestras madres son unas santas yo digo, que deberían canonizarlas =)

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  2. Genial tu narración como siempre... Abrazos

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