lunes, 1 de agosto de 2011

Miedio sí, Miado no


¿Que tan importante es la imagen que tiene la sociedad de ti? ¿Hasta dónde los comentarios de una persona te pueden llegar a afectar? es impresionante que el ser humano, aparte de su propia opinión, vive mucho de lo que los que lo rodean piensan, cuándo a final de cuentas lo único que importa es lo que piensas de ti mismo.

Hagamos un ejercicio de conciencia, chavos; Piensen (los que manejan) ¿cuántas veces han cantado a todo volumen, o incluso, bailar mientras haces esto? ¿Cuántas veces han dejado de hacer cosas por el miedo de lo que los demás vayan a decir? ¿Cuántas veces se han dejado de arriesgar?

No me lo tomen a mal, yo también he tenido miedo de hacer muchas cosas, es nuestra condición como ser humanos, pero con el tiempo he aprendido a reconocerlo y aprovechar las bondades del mismo, digamos que ahora soy un "explotador del miedo".

Alguna vez escuché que "el miedo es el que nos ayuda a tomar decisiones" y no podría estar más de acuerdo, tener miedo de hacer o no hacer algo es precisamente el detonador que nos permite tomar esa decisión, es el que nos pone en perspectiva la situación y que, muy pocas veces, nos empuja a hacer algo, ya que, y de muy mala manera, hemos aprendido a usarlo como pretexto para no hacer lo que queremos.

Ese es el verdadero problema, repito, no tiene nada malo tener miedo, el problema es cuándo utilizamos mal ese sentimiento y lo dirigimos como barrera protectora, en lugar de usarlo como detonador, como empuje de cosas nuevas que se nos presenten.

Y es precisamente ese mal uso el que nos hace pensar en todo lo que nos rodea al momento de tomar esa decisión "Que ¿Que va a pensar la gente cuándo me vea haciendo eso?" "Que ¿Y si me sale mal?" "Que ¿Y si no es la decisión correcta?" "Que, Si a chuchita la bolsearon, no me vaya a pasar lo mismo".

El pensar en las consecuencias no tiene nada erróneo, al contrario ayuda a aclarar el panorama, sin embargo cuándo éstas forman parte de la gran chaqueta mental que le llamamos miedo, pasa a otro término y sólo nos perjudica más de lo que nos podría ayudar; ¡Sean conscientes! ¡Piensen las cosas dos veces! ¡Pero por ningún motivo usen el miedo y las consecuencias como un escudo protector!.

Con esa idea en la cabeza, he podido tomar las decisiones mucho más claramente en mi vida diaria y hacer cosas que, mi "yo" de hace cinco años, jamás hubiera hecho. Si es cierto que soy un poco imprudente y a veces me paso el miedo por los huevos, pero he aprendido a abrazarlo en mi vida y formarlo parte de ella.

Ahora el miedo es mi compañero de viaje y no mi escudo protector, y lo he dicho antes, cargar cosas innecesarias na'más joden la espalda.

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