jueves, 4 de agosto de 2011

Júrame

Hace tanto en que escribí esto que hoy reafirmó aquella vez en la que experimenté haberme enamorado por primera vez y hasta hoy: la única. "Júrame" recordando aquella canción que un día me dedicó.



Esta noche todo luce impecable a mi alrededor, no hay rastro alguno del desorden, todo está estrictamente igual como el último día en que estuvimos juntos.



Vuelvo la mirada al exterior y observo a unas cuantas personas que caminan a casa después de estar sentados conversando en aquel parque, niños jugando con sus mascotas antes de último suspiro del sol en este día, algunas parejas despidiéndose y deseándose una buena noche. Todo parece tan normal para ellos… tan nostálgico para mi.





Camino un poco para recostarme en mis recuerdos. En este anochecer he decidido extrañarte, extrañarte como nunca antes lo había hecho hasta dibujar tu silueta en las sombras marcando tu forma de caminar al acercarte a mí dejando atrás los últimos rayos de sol y así saborear tu sonrisa inocente y disfrutar tu mirada tan cautivadora que dejaba siempre al descubierto la nobleza de tus pensamientos y emociones.



Quiero decirte que no he abrazado a nadie con la misma intensidad, y tampoco me han abrazado como solías hacerlo, no he respondido el teléfono con la misma emoción imaginando que eres tu… no he abierto un solo mensaje que me sorprenda como cuando recibía los tuyos. No me he divertido en una conversación como lo hacía cuando nos quedabamos hasta tarde en el teléfono, o como cuando nos sentabamos en alguna banqueta mientras el sol se ocultaba.



Han pasado demasiados amaneceres desde la última vez que pude ver tu rostro mientras conseguías despertarte, tu cuerpo largo que apenas cabía en mi cama y tus brazos cerca de tus labios. Después de ti… nadie ha logrado lo que tu.


Hoy mi mundo luce mejor pues he aprendido mucho de nuestra experiencia. Mi emoción sigue preguntando a mi razón donde has estado que no he podido verte desde entonces. No existe el desorden de saber que ropa me pondré para sentirme más cómodo contigo, no dejo ya mi loción destapada ni la crema para peinarme fuera de su lugar, no hay rastro de esa ilusión.


Esta noche quiero subir a la cima de la montaña y llevaré tu recuerdo en este último paseo juntos.


Y en la oscuridad de la noche recuerdo cada momento junto a ti, la primera vez que hablamos por teléfono, la primera cita, la primera vez que la lluvia cayó sobre nosotros mientras conversabamos cerca de El Ángel, el primer beso afuera de aquel bar, la primera noche juntos, la primer vez que discutimos, los nervios cuando me presentaste a tu hermana, las veces que dormiste conmigo, mi pastel de cumpleaños, la vez que caminamos para llegar a coyoacán, el helado que ahí me compraste… tantas cosas bonitas. Tantos momentos que hoy me hace entender que contigo aprendi del amor.


Este día en especial te extraño como cada noche cuando tenías que volver a casa, te extraño como cada momento en que colgaba el teléfono para esperar a que llegará el momento de verte, te extraño como la última navidad que pase cerca de tí, te extraño como la primera noche que pasamos juntos y que espere dos días para poder verte de nuevo… y te extraño más que ayer.

Guardaré este recuerdo en una caja de cristal y voy a lanzarla a las estrellas.

Y así ví como esos recuerdos, envueltos en una caja de cristal, se alzaban en la distancia lejos de la cima de la montaña en la que me encontraba, dió tantas vueltas en el aire que en el horizonte solo veía fotografías, una a una se dibujaban frente a mi… las contemple por última vez y las lágrimas empezaron a resbalar en mi rostro, en un instante lloraba con tanta melancolía que las estrellas desaparecieron y la luna dejo de brillar.

Fue entonces cuando la caja de cristal estalló al tiempo que desaparecía la última imagen de un beso que nos dimos, miles de trozos de cristal brillaron en la oscuridad, hasta desvanecerse en el infinito.

Suspiros al viento, miradas en el infinito, un sentimiento, una emoción… mi corazón.

...



El amor que nos tenemos ha podido con todo, y ahora como amigos, hemos desafiado el tiempo, hemos gritado, hemos mutilado sonrisas con enojo y seguimos compartiendo momentos con una sonrisa en los labios. Hemos caminado largos trayectos y nuestras miradas cuidan uno del otro aun en la distancia. Gracias por quererme, por seguir cerca, por compartir tu tiempo y espacio conmigo, por tu sonrisa y por confiar en mi.





Con aprecio y todo mi cariño para ti: José Luis, el amigo incondicional y el primer amor.


Ray.

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