miércoles, 13 de julio de 2011

Qué nos mueve?

Eran como las 7:15 de la mañana, el clima, templado; frente a mi "Los Guajolotes" en insurgentes sur cerca d la plaza de "Toros México" y tras de mi un Banamex de 2 pisos. Esa mañana tres minutos bastaron para cambiarlo todo. Ya habian pasado cuatro minutos de estar esperando que pasara el camión de la ruta 100 que me llevaría a mi primaria, cuando mirando el asfalto veo que un charco se empieza a mover, siento un ligero mareo, volteo a la esquina y miro el semaforo sangoloteandose de arriba hacia abajo: un temblor... me puse de nervios y empiezo a correr hacia la esquina. Me detengo, veo que no hay edificio alto que me pueda caer encima y regreso caminando a la parada de camión. Una señora de rodillas, dos adolescentes me miran como riendose, habran sido los nervios, todo se mueve y no parece parar, tres minutos pueden ser una eternidad. En cuanto el temblor termina, las sirenas de las ambulancias inundan el espacio sideral, llega el camión, me subo. Estuvo fuerte, se escucha, fuertísimo, dice otra voz, yo asiento con la cabeza y me agarro mas fuerte del pasamanos.

Atras de mi escuela, dos edificios se derrumban, dos paramedicos sacan en camilla a una mujer vestida en bata de dormir, amargo despertar. No me permiten el paso al Amado Nervo, mi primaria, nos mandan a un grupo de niños al kinder de la institución. A medio dia va Jose, la señora que le ayuda a mi tia Aurora en su salón de belleza hubicado en la colonia Roma. El DF se ha convertido en ciudad de caminantes, escuché decir a Zabludovsky, en el trayecto del kinder al salón, entre tanta gente se me pierde Jose y en vez de ir al salón cambio el rumbo hacia el centro. Rodeo mucho para llegar a mi destino, tanto que el segundo temblor me agarra encima de un camion en el que me subo y que trataba de abrirse paso en medio de un tráfico humano a la altura del viaducto. Llego cerca de la media noche al centro, a Lopez y Artículo 123 donde vive mi Padre, a sus brazos.


En tres minutos la ciudad de México sufre una transformación. El DF pasa de ser hostil a convertirse en centro humanitario. Cambia del ojo por ojo al todos somos UNO. De pronto la gente quiere ayudar, busca consolar y ser consolada.

Qué nos mueve?

Por qué la necesidad del contraste? La tragedia como medio de sensibilización?
Por qué la pérdida para valorar lo que se tiene? La esclavitud para que se dé la libertad?

Qué nos mueve?

Al final del día, lo importante es la vida.

3 comentarios:

  1. Porque nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido
    CORRECCIÓN:
    Siempre lo ha sabido pero el sentido de pertenencia de trastocarnos es lo que nos hace reaccionar y pasa de lo inherente a lo importante y reaccionamos porque vemos que aun podemos disfrutar por un instante y reaccionamos porque nos sacude el temor a no tener mas la oportunidad de ser de estar y de amar y eso es lo que pasa a ser la diferencia, y al final del día nos damos cuenta que aun tenemos sentimientos y en ello va la cuenta de lo que realmente importa.

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  2. Siempre intenso... esa forma tan peculiar de escribir ha llamado mi atención desde tu primer post en este blog nuestro.

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  3. Dicen que el verdadero agente de cambio sale cuando hay crisis. Una pérdida podría traducirse como una crisis, la cosa - creo yo- es que no deberías apreciar las cosas cuando se van, si no cuando las tienes, ahí para ti, contigo, y ser feliz solo por ese hecho.

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