viernes, 10 de junio de 2011

Renacimiento



Fue al despertar cuando sentí una patada en mi estómago, el golpe fue tan fuerte que me hizo volar hasta caer en el otro lado del jardín. No tuve tiempo para levantarme cuando recibí un golpe más en el costado de mi cuerpo. Entonces el dolor fue tan intenso que el mismo instinto me hizo levantarme. Apenas podía sostenerme y volvió sobre mi golpeándome como un perro lleno de rabia. Mordió mi espalda, mis brazos y cada parte donde pudo para desahogar sus frustraciones y así esparcir su veneno en mi y entonces tomó una piedra que estrelló detrás de mi oreja izquierda… no recuerdo más.


Quizá pasaron días y noches completas hasta que un día desperté y el paraíso ya no existía, las flores despedían el olor putrefacto que había dejado pues el ya no estaba más. Los árboles no tenías hojas frescas y verdes, todo se había reducido a ramas secas quebrándose con el viento.


Caminé desbaratando cientos de hojas secas con mis pisadas, todo lucía desolado. Recordé tanto que el dolor me provocó lágrimas hasta incendiar mi corazón.



Imponente infierno que nace en mí y me hace voltear para asesinar hasta con el más sutil de mis suspiros. No esperes una sonrisa, espera al demonio que va a quemar tu cuerpo hasta que se convierta en la basura que eres. Bienvenido a mi paraíso.


. . .


Es la furia y la ira la que hace que mi cuerpo tiemble con la misma intensidad de un volcán en erupción, es la misma adrenalina que me lleva al camino correcto para encontrar y escupir el veneno que nace en mi.


Despertaste al demonio.


Pasos lentos guían cada uno de mis pies para saborear la sangre que correrá cuando en mis manos tenga el hilo que te mantiene con vida en este mi mundo. No preciso esconder el fuego que alimenta mi alma para destruir y dejar en claro que el único que reina el infierno soy yo.


Tengo la razón convertida en un huracán que ni la más fuerte de las emociones puede controlar… estoy listo, y tarde o temprano te encontraré para desahogar la fuerza de mi instinto asesino.


¿Compasión? No. No tengo compasión. ¿Acaso tú la tuviste cuando burlaste mi presencia simulando ser leal a mi reino? No pensaste en que podrías desatar al más diabólico de los reyes de la oscuridad, subestimaste mi capacidad y mi fuerza; y yo… también subestimé mi propia existencia.


Camino con el cuerpo erguido y la mirada llena de fuego calcinando cada uno de los lamentos de los otros y consiguiendo que mi cuerpo brille provocado por el miedo que aquí nace. No tendré piedad de ti, mereces que sea indomable ante tu existencia insignificante. Mis manos tiemblan al pensarte cerca, tiemblan por el hecho de lo que soy capaz de hacer con solo percibir tu respiración. Ten cuidado que aquel que consideraste noble e inocente hoy se muestra tal cual no deseabas ni pensabas que fuera. Hoy simplemente soy el infierno que encendiste al revelarme tu verdadera personalidad.


Maldito sea el segundo en que apareciste vistiendo disfraz de cordero que demando mi atención haciéndome voltear la mirada oliendo tranquilidad en ti, maldita sea la máscara que escondía la asquerosidad de tus intenciones. No eres más que el aliento podrido que contaminó la suavidad del aire que respiraba para levantarme en una tormenta capaz de destruir hasta el más puro de mis sentimientos.


Supongamos un final con estilo donde cada palabra esconde tus mentiras, donde incrédulo camino recogiendo la basura de tu lástima. Donde tus suspiros vuelan a un horizonte que solo tu conoces simulando que es el mío. Vaya manera tan estúpida de pensar que puedes sobrevivir mintiendo y reservando siempre un golpe bajo cuando mis ojos descansan en el paraíso que conseguiste crear y al caer las rosas del jardín revelen la traición que intenta terminar con mis días que suponía de gloria así hasta verme tirado en pedazos a tus pies. Era tu mundo ideal: mentir, vivir y ser desleal al idiota que abrió las puertas de su reino.


Encontré sangre mía en la raíz de aquel rosal que rodeaba el espacio que construiste y entonces entendí que tu perversión era enorme. Descubrí que el latido de mi corazón asfixiaba mi existencia, lo que respiraba era el veneno letal de tus besos y la desafiante naturaleza de tus intenciones.


Despertaste la sincronía de mi vida con el infierno que no deseaba revivir, dejé de ser el siervo que buscaba despertar tus emociones para convertirme en la bestia que lleva dentro una feroz pantera hambrienta de carne, un imponente perro capaz de destrozar la piel de tu cuerpo con una sola mordida, una serpiente letal que con el filo de sus colmillos envenene la sangre que corre por tus venas, el cuervo que grita dentro de mi reclamando tu muerte, un toro furioso por enterrar sus cuernos en tu estómago hasta hacerte vomitar el insoportable intento de tu astucia, un lobo que destila peligro en mi mirada y la elegancia de un caballo negro dispuesto a satisfacer el instinto de libertad que ha limitado tu existencia.


Acércate que el infierno arde dentro de mi y busco escupirlo en ti.


Si, este soy yo. El mismo que una vez pensaste insignificante y fácil de domar para poder satisfacer tu más sucia necesidad. No eres nada comparado con la fuerza que llevo dentro, no tienes el mismo poder que me convenció de creer en ti.


Esto es simplemente el deseo de hacerte revolcar en las llamas hasta que pierdas lo que creías te hacía vivir.


. . .


Y aquí estas, detrás de mí como la sombra que siempre fuiste y que por mucho tiempo me confundí actuando a tus pies.


Recuerdo el amor con el que nos consumíamos para encontrarnos en un mismo cuerpo, cuando tus labios buscaban los míos en la mitad de la noche. Calmabas mi ansiedad y con tu piel cubrías mis miedos, con tus palabras me envolvías y con tu mirada tierna terminabas convenciéndome de tu deplorable inocencia.


Nos amamos más de una vez y ganamos placer muchas más. Era la intensidad del deseo y la necesidad de mi interior la que me provocaba estar cerca de ti, cuando tomabas mi mano y me llevabas al vacio del espacio y me hacías volver con tu voz en mis oídos. Y conseguiste domar la desconfianza en mí con cada uno de tus actos.


Solo tú entendías tus pasos mientras me hacías creer que caminábamos juntos cuando en realidad buscabas satisfacerte robando mi vida. Fui tu estrategia para alcanzar a brillar en un mundo que no te pertenecía, porque no eres nada.


Acércate que estas lágrimas no son todas por el dolor de dejarte, también son por el coraje que tengo por permitir que hicieras conmigo lo que quisiste. Nada es para siempre y tu, tampoco lo eres.


Y sin miedo, el demonio se acercó hasta que estuvieron separados solo por el hilo de lo que un día fue. Camino a su alrededor mientras el otro sonreía, se sentía capaz de dar una gran batalla a las emociones que pensó podría aplastar de nuevo. Una vez detrás, enterró sus dientes en la nuca del que había sido su compañero. Un grito explotó en el silencio del infierno y se volteó lanzando un golpe con el puño cerrado en el rostro del demonio, la sangre empezó a brotar en ambos cuerpos.


El demonio había caído en la tierra que ya empezaba a arder y en un segundo se levantó en sus pies para correr sobre el otro cuerpo. Empezó a asfixiarlo y a rasgar su rostro, enterró sus uñas tan profundo que los ojos del mortal empezaron a sangrar. Era una fotografía digna de ser admirada por tanta sed de venganza que destilaba el cuerpo del demonio. Sin más, empezaron a golpearse en la cara, en el torso, en todo donde tenían alcance. Ambos parecían arder en furia.


No ahogues tus palabras y escúpelas que soy ácido para desbaratarlas. No volverás a golpearme como lo hiciste antes.


Y solo se escuchaba la respiración acelerada del otro, los golpes empezaban a cargarse más y más de odio y repulsión. El demonio lastimaba sin piedad el cuerpo de aquel a quien alguna vez quiso hasta perderse en el delirio de la decepción. El otro solo respondía con golpes en el cuerpo y palabras que suplicaban detener la batalla.


Y en la mano derecha del demonio apareció un brillante que con el reflejo del infierno se convirtió en una delicada y fina espada que buscaba solamente un cuerpo en el cual llenarse de sangre.


El mortal se abalanzo sobre el cuerpo del demonio aclamando perdón. Entonces el infierno ardió hasta levantarse y alcanzar la oscuridad del infinito. El semblante de ambos ahora lucía triste y las lágrimas no tardaron en aparecer en el rostro de ambos. El silencio se escuchó en el infierno y de nuevo las llamas incendiaron por completo el espacio. El demonio cerró los ojos y fue entonces cuando el instinto y el odio le obligaron a enterrar la espalda en el cuerpo del otro.


La enterró tantas veces como pudo, lloraba y sollozaba sin control. No dejaba de abrazarlo mientras lo mataba y finalmente el cuerpo delirante cayó en sus pies. El demonio se quedó con la mirada perdida en el cuerpo que yacía muerto en la tierra ardiente, las lágrimas eran lava sobre su rostro y cayó de rodillas llevándose las manos a los ojos para cubrir su mirada. El llanto mostraba el dolor que ahora le provocaba haber matado a quien por mucho tiempo fue su compañero en tantos momentos.


Lo tomó en sus brazos para besar su rostro lleno de sangre.


Tenía que hacerlo Daniel, me lastimaste tanto que no soporte sentir mi dignidad y orgullo tropezando una y otra vez hasta parecer insignificante.


Pasaron los minutos y no dejaba de abrazarle hasta que soltó el cuerpo y cayó aun con los ojos abiertos. La bestia gritó en llanto y su respiración parecía ahogarse. El aire se escuchó fúnebre y tenebroso pero finalmente había conseguido terminar con un mundo de dependencia en el que casi perdió la corona.


Se levantó lentamente y con los ojos llenos de lágrimas se dio la vuelta y empezó a caminar hacia el final del infierno. Antes de desaparecer entre las llamas, alzó sus brazos al infinito para elevarse en el aire y desapareció en la oscuridad dejando atrás todo.


El paisaje ardiendo terminó en cenizas mientras que el viento peligroso dejo de escucharse, pues dejó de existir aquella mentira disfrazada de amor.







Now i am free to walk wherever i want, im not afraid anymore, my past is already gone and from this moment my life belongs to my present ,
Future? It is not already written.
Im going to spend my time enjoying every single day.

The Legendary King Ray,
The Phoenix.

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