viernes, 15 de abril de 2011

La Traición de Roma

No podemos entender el presente si no conocemos el pasado. He escuchado en más de una ocasión decir que aquel que no aprende de sus errores esta condenado a repetirlos una y otra vez. La traición de Roma por momentos me hace pensar que no hemos aprendido absolutamente nada a lo largo de la historia de la humanidad y la única variante es el tiempo y el contexto de la historia misma.


Sí, esa Roma clásica, antigua, republicana, bulliciosa, supersticiosa, opulenta, esclava, plebeya y patricia de hace más de 2000 años. Constituida por senadores expertos en la oratoria, en enardecer a las multitudes, un pueblo caprichoso, manipulado y maniatado era una constante de las decisiones que se tomaban en la Curia en el corazón del foro romano. Ahí donde se movían los hilos para fines propios, donde las grandes dinastías familiares gobernaban, donde se creaban héroes de batallas y conquistas de territorios lejanos y dónde ahí mismo se sepultaba a la desdicha, a la muerte desde la roca tarpeya, a juicios públicos, a la humillación y señalamiento.




Publio Cornelio Escipión protagoniza ésta novela histórica situada entre los años 200 y 170 A.C. aproximadamente cuando se comenzaba a gestar un imperio sin precedentes que alcanzaría su esplendor 250 años más tarde con la conquista de tierras lejanas como Hispania, Cártago, Las Galias y regiones de Asia menor, prácticamente lo que hoy sería toda Europa.


Batallas épicas del general y sus legiones contra acérrimos enemigos como Aníbal y Antioco III y su poderoso ejército que nos remite inevitablemente a la película 300 de Zack Snyder y la batalla de las Termópilas en Grecia, batallas del general romano que se escriben página a página. El esplendor de Escipión que a la postre gracias a sus triunfos de guerra se convirtió en cónsul de Roma, permitiendo así fortalecer a una dinastía pujante, representativa y muy influyente como fue la de los Escipiones y en contraparte el ocaso de éste a manos de su gran enemigo Cáton y el séquito de senadores que paradójicamente eran romanos, como todos lo traicionaron, humillaron y denostaron empujándolo a la ignominia y al exilio, y allí en los confines de la soledad y al abandono escribe y le regala al mundo sus memorias.


Guerras, batallas navales y terrestres, intriga, traición, vericuetos, demagogia, amor, pasión son los ingredientes esenciales y la política el epicentro que los movía, pues ésta escribía cada renglón de la historia, pasando por encima de quien fuera con el firme propósito de lograr los cometidos con los fines propios, ¿historia conocida?


Santiago Posteguillo mezcla la ficción y realidad basado en las propias memorias de Escipión para contarnos una historia envolvente, llena de lugares, paisajes del mundo antiguo como Cártago el gran enemigo de Roma, Rodas, Pérgamo, Hispania, el Helesponto, griegos, macedonios, egipcios, un mundo sin fin.


Gracias a grandes historiadores y filósofos como Casio, Suetonio, Séneca, Tácito, etc., es que tenemos referencias directas del la historia clásica, que ha servido para conocer los hechos de acuerdo a sus visiones y perspectivas, como también a los protagonistas de las mismas que se dieron a la tarea de escribir su historia para la posteridad.


Un libro para aquellos que gustan de la novela histórica, sin tregua al lector que esta ávido de más y más acción, sean pues testigos y bienvenidos a los anales de la historia, de la vida y obra de Publio Cornelio Escipión.


Para lectores asiduos, bienaventurados los cultivados, nos leemos en corto.

3 comentarios:

  1. Suena interesante, veremos...saludos!

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  2. Habrá que leer más acerca del tema.

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  3. La verdad no se me hace tan interesante como las recomendaciones anteriores.

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