lunes, 25 de abril de 2011

La leche no es antibiótico de la colitis

A lo largo de mi (corta, pero productiva) vida, me he topado con muchos tipos de personas, más buenas que maliciosas, pero en esta viña del señor siempre habrá de todo, sin embargo esas personas "maliciosillas" son las que me han dejado más sorprendido.

La morra que le baja el novio a la amiga "nomás por que le gustó", el cabrón que hace menos a su amigo "porqué es un pobretón", son tan sólo algunos de los ejemplos de ese tipo de personas, que gustan de molestar o alterar la vida de sus amigos "asi nomás de cuatitos".

Tratar de entender las razones por las que estos individuos hacen lo que hacen y a quien se lo hacen es más complicado que tratar de comprobar la existencia de dios (oh snap!), ya que cada persona tiene su mundo dentro de su (complicada) cabecita.

Es cierto que este tipo de situaciones se da más entre mujeres (aguas chavas, no lo digo por ser machista); "Fijate el novio de Ramira, es tan guapo que no creo que le moleste que le de una probadita", "¿Ya viste el vestido de Anacleta?, es parecido al mío, seguro la zorra sabía que me lo iba a poner y por eso ella hizo lo mismo" y otras frases así son las que me ha tocado escuchar por montones (y que mis amigas me han confirmado).

Actitudes Mala Leche que no buscan otra acción más que hacer que la otra persona o se sienta mal o se encabrone mas (ojo, eso no exhime a las personas que de hecho si hicieron tal o cual cosa para que l@s amig@s dijeran eso de ell@s).

Otro caso permanente en las relaciones (públicas) que he presenciado (y/o vivido) es el de "ella tiene más dinero que yo/más carisma que yo/más guap@ que yo", ese tremendo afán de querer ser como los demás, en lugar de sentirse orgulloso de lo que te hace único.

Con el tiempo, he aprendido a permitir que esos comentarios me entren por un oído y me salgan en forma de pedo, sabiendo que el prímerisimo motivo de estas personas no es más que hacer sentir mal al molestado y de esta manera levantar su ego, en una sociedad tan competitiva en la que vivimos es imposible no toparse con sujetos asi, ¿La solución? seguir adelante.

Y ojo, por seguir adelante no me refiero a odiar a la persona terriblemente, cargar un coraje por 20 años y terminar matando a toda su familia en un arranque psicótico de desesperación, no.

Porque seamos honestos chavos, cargar corajes y enojos de personas que ni siquiera figuran en tu vida (y aunque lo hicieran) no vale la pena.

Y ellos no van a pagar por tus medicinas contra la gastritis y la colitis ¿Veá?


2 comentarios:

  1. bravo por esto!!! vamos que ni la tarjeta de los puntos de la farmacia del ahorro nos van a prestar , así que cada quien con su pan se lo coma!

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  2. ¡Si! Cargar corajes ajenos y encabronarse sólo hace que te enfermes de más, mejor evitárselos y seguir adelante con la vida

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