lunes, 28 de marzo de 2011

LICENCIADO EN TRAMITOLOGÍA Y BUROCRACIA

Uno pensaría que con el paso de los años el carácter se templaría ante el hecho de hacer un trámite pues con los malos tratos, las jetas, el que le cierren a uno las ventanillas en las narices y demás recovecos de la cultura de la tramitología en este país, uno haría "callo". No obstante, aún seguimos sorprendiéndonos.


Hace poco decidí por fin renunciar a una coqueta carta de ejercicio profesional autorizada por la SEP y con vigencia "indefinida" que logré obtener por algunos contactos en la SEP (digo, que sirviera de algo que era de casa ¿no?). Total que empecé mi trámite de titulación y redacté un muy interesante trabajo profesional que me tomó sólo 3 semanas de mi vida (pero esa, esa es otra historia!). El punto de esta entrada es contarles el calvario que ha significado tener que cumplir con los 15 pasos para llegar al examen profesional (de obtener el título y cédula mejor ni hablemos). Llevo tres meses (casi 4) y aún no me es posible pasar del punto 9. Y ello ha significado tener que soportar a la amable "señorita" de la ventanilla de Pedagogía en Acatlán (Dato: 'amable' es sarcasmo y 'señorita' es mentira pues la tipa ya está más allá del bien y del mal). Los que hayan estudiado en esa Facultad sabrán a qué me refiero.

Y es que sospecho que es una táctica para fastidiar a los mortales y evitar así que anden sueltos profesionistas (risas de fondo) con título por la vida. Me he enfrentado a situaciones tan absurdas como esperar una semana (una!) para que a un papel que terminará en la caja de "reciclado" en un par de meses le pusieran un méndigo sello. O tener que ir a pagar $1 a las cajas de CU... y volver a Acatlán para continuar con el proceso. De esa magnitud de aberraciones estamos hablando. Y como ya se imaginarán la inspiradora cara de la señorita de la ventanilla es otro aliciente para ir y venir con papeles, firmas, sellos, constancias de promesa de amor, carta bautismal de mi abuela y foto autografiada del papa en lo que llego a tener el título. Pienso que cuando lo tenga en mis manos y esté seguro que JAMÁS haré uso de los servicios de la señorita iré a mentarle la madre de una forma tal que hasta a su tatarabuela le toque un poco.

Y hay un punto que me preocupa. No sé si los hagan por docena o cómo opera el asunto pero gente con la cara de la "señorita" está por todos lados: con las señoritas que dispensan boletitos de metro, los nacos que atienden en los CAC de Telcel, los que sirven comida rápida, algunos de Starbucks... y la lista sigue.

A principios del año pasado por un descuido mío dejé una tarjeta en un cajero automático del Sanborns Café de Zona Rosa donde el amabilísimo personal se encargó de enjaretarme 4 mil pesos en compras que hicieron en... 20 minutos. Dos horas después caí en cuenta de mi pendejada y llamé al banco (nótese que eran las 6 de la mañana) y la señorita (esta supongo sí lo era) me indicó que tenía que ir a mi sucursal para hacer todo el trámite. 31 de diciembre y yo en un banco: crudísimo, desveladísimo y con la paciencia olvidada en los otros jeans me apersoné con el ejecutivo de cuenta (que de "ejecutivo" tenía lo mismo que yo de presidente de la nación y cuya vestimenta me hacía pensar que de ofrecer tarjetas en un super lo habían sentado ahí). En fin, el hombrecito en cuestión me explicó que para dar solución a mi problema tenía que ir al Ministerio Público a levantar un acta (¿?), regresar con todos mis estados de cuenta del tiempo en el que haya tenido el servicio y esperar a que en el corporativo hicieran una investigación.

¬¬ empezando por el hecho del MP (que de aquí sacamos un libro tipo Sección Amarilla de casos de éxito en tramitología!) el asunto no pintaba bien. Ahí voy con todo y la cruda y me hallé ante un panorama encantador: de una oficina en donde me atendió una "Licenciada" (ah pero como les gusta a los abogángsters hacerse llamar así!) que muy amablemente me tomó la declaración detalladísima de lo que había hecho en esas cuatro horas (Dato: intentó ligarme todo el tiempo la muy infeliz!) y me dijo que mandaría a otra unidad del MP mi caso para que le dieran seguimiento. Días después fui a la otra "sucursal" y el susodicho con mi caso: un típico ejemplar de la burocracia mexicana. Total que para no hacerles el cuento largo tuvieron que pasar 20 días para que diera por concluido el trámite (de los resultados serían 45 días... hábiles).



Otro ejemplo que impera es el siguiente. Hace tiempo me robaron un teléfono que usaba para emergencias y que se manejaba bajo el sistema de cuates de cierta compañía (omitiré el nombre para proteger mi privacidad). Al día siguiente de tan lamentable caso intenté recuperar mi número: cosa imposible. Como nunca hice el registro de la línea como se debía, el ejecutivo (más risas de fondo) me hizo ciertas preguntas para verificar mi identidad (¿?):

Él: ¿Cuándo fue la primera vez que hizo una llamada con ese número?

Yo: ¿Perdón?!

Él: Sí, que cuando utilizó pro primera vez el aparato...

Yo: No tengo la más pálida idea. Hace tres o cuatro años quizá.

Él: Sí, pero necesito la fecha exacta y de preferencia la hora...

Yo: (silencio)

Él: Bueno ¿Cuándo fue la última vez que le puso crédito (sic) y cuánto?

Yo: Cien pesos, hace semana y media...

Él: Pero ¿qué día y a qué hora exactamente?


Colgué y me compré otro chip con un nuevo número.



Creo que las universidades deberían abrir dentro de su oferta educativa una opción que se llame "Licenciatura en Tramitología y Burocracia". Su anuncio de trabajo sería "Solicito Licenciado en Tramitología y Burocracia con amplia disponibilidad para perder el tiempo y tolerancia a la frustración permanente. Paciente, insistente y convincente. Preferentemente con experiencia comprobable en Hacienda, Ministerio Público, Telmex, Telcel, etcétera. Contratación inmediata. Sueldo según aptitudes". Sin duda tendrían mucho trabajo.

1 comentario:

  1. “cara de señorita” GENIAL, pero vamos que yo los y las entiendo, solo piensa que ellos estarán ahí por muchoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo ( ¿se entendió?) tiempo si no cambian de actitud. Saludo enorme.

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