lunes, 28 de marzo de 2011

Es extraño hablar de uno mismo

Pareciera sencillo explicar, describir o definir las características de uno mismo. Me cuesta trabajo escribir en primera persona y más si se trata de mí, sin embargo confieso que soy adicto a leer libros con éste tipo de narrativa pues me permite conocer mas a detalle los personajes.


Nacido en una familia que tiene un gusto exquisito por hablar esto explica entonces que no pude haber sido de otra forma, hablar y extender las conversaciones banales o profundas es casi mi especialidad. Recuerdo ver leer a mi padre grandes libros de la historia de México todas la noches cuando niño, eso entonces podría explicar también otro de mis grandes delirios la lectura.


Los primeros libros que leí fueron de hechos históricos narrados para niños e ilustrados con caricaturas de Cantinflas muy peculiares que mi padre compro, creo que para sí mismo. Más tarde descubrí que tenía una obsesión por conocer y entender el pasado. Un buen día decidí leer la historia del mundo, un libro de más de mil hojas impregnadas de datos históricos que a mis 10 años no comprendía en su totalidad pero me encantaba hacer propios todos esos hechos y lugares. De ese libro no hay nada ya, pues se fugo en una mudanza y debo decir que me hubiera gustado atesorarlo entre mi colección privada.


Si mi padre me introdujo a los libros, mi madre sin saberlo hizo lo propio alimentando un vicio del mas añejo que me acompaña hasta estas fechas, el cine. Diecisiete pesos eran el transporte para convertir esos lugares e historias en imágenes con movimiento, colores, texturas, sonidos, historias ficticias, reales, históricas, etc. Me gusta el cine porque me gusta experimentar sensaciones, aunque estas resulten a veces negativas.


Soy de naturaleza tranquila, un poco ermitaña y persistente, según crónicas de mamá tenía una peculiar forma de pasar cantidades de tiempo significativas jugando en el mismo lugar y con los mismos juguetes. Al pasar el tiempo ese niño se ha transformado en un ser mucho mas hiperactivo, a veces un poco impaciente y necio. También hay algo de agnóstico en mi, pero respeto los credos, ideas, religiones y todo lo que tenga que ver con las características que definan a una persona.


Mi familia y mis grandes amigos son como se dice mi kit de supervivencia, los libros y las películas aderezan mi existencia. Leo por convicción y escribo por afición, me informo de lo que considero necesario y de lo que también no lo es. Escucho y opino si se me pide o si lo creo pertinente, mi prerrogativa es y será siempre el respeto.


Acepto lo crítica y las opiniones porque considero que no hay una evolución de ninguna actividad que este sujeta al escrutinio, coexisten juntas a mi entender. Hago mías aquellas críticas que considero necesarias y que aporten algo en mí, creo que las voces deben ser escuchadas aunque no sean afines a tus propias convicciones. Me tomo la vida tan en serio o no según las circunstancias, el hecho es que estamos aquí y será tan fácil o complicado como lo queremos vivir.


Hay seguramente mucho más de mí, pero esto en gran medida es el epítome de lo que soy.

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