martes, 11 de enero de 2011

CUBA LIBRE (SÓLO LA BEBIDA)

No tengo exactamente en la memoria el momento preciso en el que supe que del otro lado del océano había una isla que llamaban Cuba y cuyo nombre más asociado a ésta era Fidel Castro. En sólo algunas pocas lecciones de los libros de historia de mi hermana, o en los míos propios, se relataba a detalle, como si fuese una instantánea, lo que realmente sucedía en aquella tierra tan cercana a mi país.

Cuando fui creciendo y mi atención ya era atraída por los noticieros (aquellos como ECO o 24 Horas) escuchaba tanto sobre ese país aunque he de reconocer que no comprendía a ciencia cierta qué era lo malo, lo reprobable, lo negativo de esa nación. Al llegar a preparatoria el texto de la Guerra Fría hacia una referencia obligada al trabajo que la extinta URSS tenía directamente sobre Cuba y el por qué los EU entonces imponían embargos económicos que muchos países reprobaban.

Y entonces empecé a comprender. La palabra "balsero" era muy frecuente al referirse a aquellos que decidían sortear lo tempestuoso del mar y tratar de alcanzar el sueño de llegar a otras tierras, a otras visiones y, sobre todo, a otras ideologías. Y es que hablar de Cuba es hablar de una nación sumida en la prehistoria, un país presa de una ideología que apenas se sustenta con alfileres y que ve lentamente su estancamiento en el orden mundial. Los Castro serán recordados como la familia de dictadores que han llevado a ese paradisíaco lugar a ser un territorio bicolor: uno blanco lleno de lugares turísticos, comida y gente incomparables y otro, uno negro, donde la pobreza, la marginación y la persecución ideológica es cosa de todos los días.

Y así es Cuba. Y así es el "socialismo". No puedo comprender como dados los resultados tan deplorables de tal modelo económico aún existan aquellos que luchan "contra el capitalismo" y buscan instaurar más regímenes socialistas. Y es que algo es cierto: esos regímenes sólo terminan en una dictadura de corte militar que es todo menos social. Y ahí están tantos y tantos casos en América Latina con los que se podría escribir un libro entero: Chile, Nicaragua, Argentina y más recientemente, Venezuela.

"No" es lo único que me viene a la cabeza cuando se pone sobre la mesa la posibilidad de vestir a México con las ropas socialistas. "No" porque no quiero tener que vivir con un "carné de racionamiento", con soñar con los lácteos y con tener que pedir permiso para salir de este país. "No" porque eso, aquí y en China (aunque en sí misma mi frase sea irónica), no es tener "calidad de vida". 

Y reconozco que lo único que tengo a la mano para saber lo que sucede en Cuba (por ejemplo) es el blog de Yoani Sánchez, una mujer valiente que nos regala en instantáneas de letras lo que sus ojos ven y que nadie podría atreverse a decir. Ella me ha llevado a recorrer su país con las experiencias más insólitas para alguien que creía que en pleno siglo XXI la libertad de expresión era algo cotidiano por cualquier rincón del mundo donde ésta fuese buscada. Y no es así.

Tal vez algún día un titular en el algún periódico sea "Cuba Libre". Espero no estar tan viejo para poder entonces sí visitar la isla y saber que aquella mujer, ese hombre o este niño caminan con libertad y son dueños de su propia vida. Hasta ese momento podré compartir con mi presencia el ideal fundamental de la democracia, algo que a ojos de todos no es sino más que un sueño guajiro para ellos. Yo también sueño con tener una Visa norteamericana junto a un sello de visitante de Cuba sin que con ello se me tengan que hacer cuestionamientos del tipo "¿a qué fuiste a Cuba?" cuando de renovar con los americanos se trata (y no lo digo yo, pregúntale a alguien que la tenga y que haya ido a Cuba).

Ya son 27 años para mí (y más de 50 para ellos) en los que el término "Cuba Libre"... ,ese,  sólo se escucha en la barra de un bar.


1 comentario:

  1. Ahora que tengo amigos Venezolanos (estando en una fiesta y hablando del socialismo en Venezuela, vi la impotencia y tristeza de sufrir un régimen socialista) y despues de seguir a @yoanisanchez el dolor del socialismo esta presente, y sigue latente. Que puedo hacer para ayudar?

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