viernes, 14 de enero de 2011

Al Amanecer

Empieza a amanecer…

Estás recostado junto a mi, abrazándome con tu cuerpo mientras escucho tu respiración lenta y con tus manos, inconscientemente, buscas mi cuerpo para volverme a acercar a ti, dejaré que lo hagas una vez más.

No sé que estarás soñando, lo único cierto es que no hay rastro de mi en tu sueño, tu sonrisa empieza a perderse…

Anoche parecías un niño jugando conmigo antes de dormir y sonreías con la misma inocencia y ternura que usabas para conseguir tener mi atención cuando algo hacías mal. Parecía que presentías el final y fuiste lo que algún día me enamoró de ti, un completo encanto haciendo siempre lo adecuado para conquistar mi universo.

Poco antes de dormir me tomaste el rostro con tus manos y me diste un beso en la frente, un beso más en la mejilla derecha y uno al final en mis labios, y me abrazaste y me hiciste el amor sin conseguir despertar mi pasión, no quisé lastimarme más y dejé el preludio y el final en la austeridad de sentimientos. Así me perdí en un sueño tan pacífico que las horas se hicieron eternas en tus brazos… era la última vez.

Desperté...
Las estrellas empiezan a perderse mientras la oscuridad de la madrugada empieza a opacarse con el azul tierno del amanecer, es un espectáculo que jamás había disfrutado, me había perdido en un espacio que no me pertenecía y en el que me dejé impactar por la naturaleza especial de tu doble personalidad.

Cuantas veces intenté hacerte feliz y me quedé en el intento, me hiciste sentir menos y hoy ya no puedo engañarme buscando tácticas para conciliar una relación en la que ya no queda nada, solo recuerdos de aquella vez que me deslumbraste con tu mirada y las tantas noches que me consentías haciéndome olvidar lo que pasaba a mi alrededor…

Eras mi mundo, y me olvidé entonces de mi, olvidé lo importante que soy e hice a un lado todo por ti.

No te voy a despertar, luces cómodo y por última vez voy a delinear tu cuerpo desnudo, tal como te quedaste después de haberme hecho el amor, más bien después de haber tenido sexo, tus labios, tus manos, tu abdomen, tu cabello y esas cicatrices tuyas en el rostro que tantas veces cuide para que no te lastimarás más.




Voy a taparte con el mismo cobertor con el que una noche antes me habías cubierto el cuerpo desnudo. Hoy se me terminó el último suspiro de esperanza y debo marcharme… en silencio. Y no volverás a saber de mi.

Ya no puedo engañarme ni hacerme ilusiones, hice lo que estuvo en mis manos y el resto se lo deje a Dios, en esta cama y junto a ti dejo las últimas lágrimas y algún recuerdo que no quiero llevar más conmigo para que mi camino sea lo más ligero de sin ti.

Me visto decente a la ocasión, pues el camino que he decidido tomar merece mi mejor semblante, mi mejor gala y mi mejor sonrisa.

- Hasta nunca ...

Y desde el arco de la puerta me despido de ti, fuiste lo que más pude haber querido y no funcionó, no lo permitiste. Yo necesito vivir y necesito ser feliz, voy a recuperar mi esencia y quizá algún día te encuentre y sin miedo pasaré por tu lado sin mirarte, no mereces la pena.

Cierro con cautela la puerta de la que fue nuestra habitación. Mis huellas se pierden en el polvo del recuerdo y así tomó mi equipaje. Voy bajando las escaleras en dirección a la puerta, procurando no hacer un solo ruido.

Cada escalón que bajo trae a mi memoria más de una fotografía de los buenos momentos que compartimos juntos.

Pedacito de mi delirio… es una despedida oficial y no hay vuelta atrás.

Abro la puerta que da a la calle y la cierro detrás de mi, por fin respiro profundo y tranquilo. Ya está el auto negro con la puerta abierta y el motor encendido, alguien me espera deteniendo la cajuela para guardar mi equipaje. Hice todo lo que he podido y no gané nada, mi dignidad la recojo con las manos heridas.

Adios Daniel.

Me acerco y quien me espera me toma de las manos con una sonrisa que calma mi interior, me abraza tan fuerte que puedo volver a sentir que vivo y mi corazón vuelve a latir al tiempo que se desvanecen las letras de tu nombre en el viento.

Colocó mi equipaje en la cajuela y me subo para sentarme en el asiento junto a mi nuevo mundo. Le tomó la mano indicándole que es momento de marcharme.

Dejo el peso de una relación que al final me asfixiaba… dejo el veneno que respiré contigo encerrado en esa casa que mientras avanzo en la avenida veo como se va derrumbando haciendo desaparecer lo que un día fue.

Fue un placer conocerte, pero aprendí tanto de tus errores y de los mios, que hoy sé que no eras la persona con quien debía compartir mi vida, valgo más y merezco una vida honesta y tan transparente como una emoción natural.

Vuelvo a mi mundo, el que tanto extrañaba vivir… en libertad.

El horizonte empieza a lucir espléndido después de ti, después de ti hay vida… ya no habrá miedos ni decepción. Empiezo de cero, pero con el corazón listo para sanar.






Asi fue, como después de que decidiste un final, decidí yo el mio... haciéndote para siempre a un lado. No hay vuelta atrás.
The Legendary King Raynier is still in his fortress.

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