viernes, 10 de diciembre de 2010

LOS DERECHOS HUMANOS EN MÉXICO: UNA MÁS DE LAS UTOPÍAS

Sólo hace unos momentos comentaba con otro tuitero sobre un encabezado que en verdad me llenó de coraje: la CNDHDF pregonaba que era injusto que los medios presentaran a "El Ponchis" (un pendejo que a sus 14, sí 14, años se ha ufanado de haber matado a 5 hombres de las maneras más crueles que a un ser humano sano mentalmente se le pudieran escurrir de la cabeza) arguyendo que él aún tiene derechos y no sé que sarta de idioteces más.

Y es que aquellos que hayan sido víctimas de un asalto con violencia, de asesinato de un familiar o amigo o del secuestro (en alguna de las tantas modalidades que hay ahora); aquel que haya sentido en carne propia el miedo de verse encañonado o con su vida en severo riesgo de fin me entenderá cuando digo que los derechos humanos son algo que se utiliza la mayoría de las veces para proteger, minimizar  y, peor aún, justificar una conducta que en los últimos 4 años se recrudece en todo el país.

Y tal vez soy demasiado estúpido para entenderlo (a lo cual agradecería mucho que se me explicara de una manera inteligente y alejada de retórica pre-fabricada) pero cuando tú (salvo en casos de extrema e innegable defensa propia) matas a alguien con la saña y la sangre fría que tanto y tanto leo o escucho en los medios de comunicación entonces todos tus derechos deberían ser anulados y deberías ser tratado como alguien que no tuvo respeto a su propia especie, una especie que pregona y presume ser "inteligente" y "racional", muy distinta a los animales.

Y antes de que empieces a darme argumentos reitero que mi análisis versa en torno al asesinato. Delitos como robo, fraude y otros (en los que no hay pérdidas de vidas humanas) están fuera de mis argumentos. Imagina qué sentirías que fuiste secuestrado, estuviste en cautiverio por más de 30 días, obligado a hablar con tu familia para pedirles juntaran dinero y que fuiste mutilado en mayor o menor medida... y observas como la flamante CNDH se encarga de "defender" al secuestrador al decir que "sigue siendo una persona a la cual se le deben vigilar y respetar sus derechos". Las preguntas son simples (que no requieren un post-doctorado en Derecho para ser contestadas) ¿acaso el secuestrador se puso a pensar en TUS derechos antes de someterte a tales vejaciones? ¿El asesino que por no entregar TUS PERTENENCIAS que has ganado con trabajo y con sacrificios se detuvo a entender que también eres una persona humana (no, no es pleonasmo, agarren libros de filosofía y entenderán a lo que me refiero con el término) cuando te acomodó un par de balazos en la cabeza/cuerpo dejando a tu familia en el desamparo? ¿El violador que acabó con la vida de esa mujer por estrangulamiento entendía que como mujer tenía derecho a que se le tratara con dignidad?

Creo que la respuesta a esas tres preguntas es contundente: NO. ¿Y entonces por qué hemos de tener en cuenta los derechos de esas personas que no respetaron la posesión más valiosa y primaria que tiene un ser humano que es la vida? ¿Por qué entonces tengo que tratarlo bien y asegurarme que su vida en prisión (en el mejor caso de que llegue ahí) sea como una estancia vacacional? Ese, opino, es una de las razones por las cuales en México el Estado de Derecho, la legalidad y la justicia son tres palabras que apenas y tienen un significado somero y en ocasiones endeble. No es posible que se muestre a un asesino serial como "alguien" de nuestra sociedad. Y ese es el trabajo que la CNDH se ha encargado de promover en un país azotado por el narcotráfico, las ejecuciones, las muertes de civiles y una guerra sin cuartel que no tiene para cuando acabar.

No, no se confundan: los derechos humanos no son cosa de interpretación jurídica (de una ley mexicana injusta y con amplios boquetes), es un simple uso del sentido común. Muchos años atrás alguien dijo "con la vara que midas serás medido". Creo que eso es lo que sigue faltando al menos en México: una solución de golpe que enseñe que aquellos que no tienen respeto por la vida humana no deben tener cabida en una sociedad civilizada, inteligente y con miras a mejorar.

Tal vez la pena de muerte para aquellas aberraciones humanas (como los sicarios, los secuestradores, los asaltantes que matan a sus víctimas...) no está tan descabellada. México estaría mandando un mensaje de "ya basta" y de "cero tolerancia" a problemas que algunos moralistas, abogados o "estudiosos" en aras de la defensoría de los derechos humanos han propiciado.



Sí, lo escribe una víctima del delito: alguien que pudo no haber estado redactando estas líneas y que de primera mano supo que la justicia en México, esa, esa no existe para los habitantes comunes y corrientes como yo.

2 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo! Aunque la pena de muerte sería una solución apresurada ¿no crees?
    Me recordó (y perdón por la analogía) a un diálogo de "La novia" en "Kill Bill, están hablando de justicia y ella dice "si hablamos de justicia, yo debería de matarte a tí, subir a asesinar a tú hija, esperar a tú esposo y matarlo a él también". La justicia en México, lamentablemente no existe.

    ResponderEliminar
  2. Si el sistema judicial de México funcionara, estaría 100% de acuerdo contigo. El problema es que esos secuestradores, sicarios y asesino, rara vez salen de su burbuja de impunidad, y los que terminan en cárceles(por cierto sobrepobladas) son inocentes y gente sin recursos. Cuidado con la pena de muerte, se puede convertir en "permiso para asesinar" chivos expiatorios y gente indefensa. La ley en México es tan moldeable como la plastilina. Podríamos convertirnos nosotros mismo, en esos asesinos que queremos ver morir.

    ResponderEliminar

¿Qué te ha parecido la tertulia? Comenta con nosotros tus opiniones!