sábado, 27 de noviembre de 2010

La Gran Tristeza

"El superpoder de sonreír cuando te recuerdo" @Panmetric


Era un 27 de Noviembre cualquiera, como cualquier 27 de Noviembre se suponía debía de ser, pero no, ese no fue así.

Todo empezó en un simulador de la Organización de las Naciones Unidas, en una de esas universidades pipirisnais que se hacen para alumnos destinados a carreras como "Derecho", "Finanzas", "Negocios Internacionales", y todas esas cosas que no entiendo. Yo iba de traje, y tú, informal, como siempre, como me encantaba.

Ese día era tu cumpleaños, no pasabas de los 20, no eras más que una chiquilla tonta e ilusa que todo se creía,  y todo se tomaba a pecho. Acababamos de reconciliarnos, unos días antes tuvimos una pelea que terminó en la cachetada más fuete que me han dado en la vida y creo que me darán alguna vez, ¿recuerdas? Aún no sé porque no te la devolví, te lo merecías, pero eres mujer, ni que hacerle.

Como prueba de mi interés en querer hacer las paces contigo, te propuse que ese día nos tomáramos medio día libre de ese tedioso debate donde defendiamos países que ni conocíamos, (aún sigo desconociendo la ubiación de Myanmar y de Chile) y nos fueramos a festejar tu cumpleaños, tú aceptaste, sin dudar, pero no ibamos solos, ibamos con nuestros amigos, con quienes fuimos a comer a un restaurante, de esos bien elegantiosos, elotes con refresco, jijoles, lo que son las cosas.

“-Chop Chop-” se oían elotes morder mientras volaban pedazos de éstos por todos lados hasta enredarse en nuestro cabello, que sucios, que falta de clase. No supe como pasó el tiempo hasta que éstos desgraciados nos dejaron solos para regersar al simulador, y el fastidioso de tu “novio” dejó de llamar desde Italia (Sí, desde Italia) para cerciorase de que yo no estuviera a 500 metros cerca de ti, ¡ja!, novato, estaba muy cerca.

Nos quedamos solos bastante tiempo, una hora, tal vez, callados, en algún lugar de nuestro cerebro aún nos odiábamos por nuestros malentendidos. Todo iba bien, bien silencioso, bien serio, bien inseguro, pero bien. Los amigos volverían en unos momentos para acompañaros en el aún festejo, así que propusimos un cambio de planes entre nosotros, dejarlos plantados, tal vez, nos gusto la idea, estabamos a punto, y en eso llamó una de tus amigas, ya iba en camino.“Chiviz”, dijimos con tono de decepción, la esperamos, llegó, y tratamos de hacerle sentir nuestra incomodidad por su presencia, queríamos estar solos, ella no lo noto. Los demás llegarían más tarde, así que los tres decidimos entrar al cine mientras los otros venían. "Luna Nueva", esa vimos, que jalada.

Recuerdo estar a tu lado y sonreirnos y volteranos a ver en algunas de las escenas, que chistoso, que idiotas, que ingenuos. La película terminó y nos reunimos con los demás en un bar, me aburría, estar con ellos no era lo que quería en ese momento, así que espere a que pasara el tiempo de nuevo hasta que nos largamos de ahí, por fin nos ibamos, que a la casa de una amiga, sin ganas, tu y yo, y entonces fue ahí cuando te dije que necesitaba hablar contigo, a solas, arreglar las cosas.

*Arreglamos las cosas* 

"Me arreglé para ti. Me puse mis ojos que tanto te gustan y vestí esas ideas que te hacen enloquecer." @gatohelecho

“Vámonos”, me dijiste. Nuestros amigos, sorprendidos por nuestro cambio de planes, no les quedó de otra que tragársela y vernos yéndonos.

El camino a tu casa fue eterno, pero bastante agradable, mágico podría decir, me hiciste sentir de la forma que más odio sentir, vulnerable.  Y entonces, ocurrió, el momento casi sublime, y digo casi sublime porque algo faltó, tal vez firmeza, seguridad, tal vez tiempo, que importa. Por primera vez, "sentí que sentí".

Esa fue la última vez que te tuve, que hable contigo, con la verdadera tú, y no con el Zombie en el que después de convertiste, al que odié, el que me odió, y el que desconozco si aún existe. Los siguientes días fueron horribles, las siguientes semanas igual, Diciembre, hiciste de ese mes un asco para mi, y era mi cumpleaños, te extrañaba mucho. Aún no se que pasó, porque el distanciamiento, porque te convertiste en una sombra, no sé que fue lo que hice o lo que te hicieron, aún no lo sé, tal vez fue algo que dije, quien sabe, tal vez, ni siquiera tu sepas.

"El silencio es pariente de la verdad. Dice demasiado y eso es lo que duele" @Dr_Absurdo

Que bonito 27 de Noviembre, siempre de los siempres lo recordaré, porque fue el mejor día que ha tenido mi corta vida y que con el tiempo se ha convertido en el más doloroso, como hielo y fuego, o algo así. Siempre te recordaré como la persona que eras de ése día hacia atrás, la que me encantaba, la primer persona que oí con sinceridad que decía que me quería, y por fin, no ese “te quiero” de amigos. Te extraño mucho desde entonces, desde hace un año para ser exactos, extraño nuestras conversaciones y nuestras muestras de afecto, todas de ellas, las guarde para siempre. Y aunque te llegué a odiar, y no vale la pena especificar porque, sábelo que nunca te dejé de querer. Te extraño, pero ya cada quien tiene su vida, y lo más probable es que no tengan porque volverse a cruzar, y me duele. Nos libramos muy bien del chisme de los demás, siempre tan discretos, tan sinceros. Si pudiera regresar el tiempo, hubiera cambiado tanto las cosas, pero no puedo, te guardo en mi mente, y si, aunque se oiga muy marica, en mi corazón también. Lo más probable es que ya no quieras volver a saber de mi, por eso no te he buscado, ni pienso buscarte, aprendí bien mi lección, cada quien a su cada cual. Gracias por regalarme la tristeza más feliz de mi vida.



Te extraño, pero ya me voy, porque si no me pega tu esposo, Chau.

twitter.com/Cesarkamo

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