sábado, 27 de noviembre de 2010

El diamante embruto de la sexualidad

Alguna vez un amigo me dijo "Como eres virgen , debes de tener mucho cuidado, la mayoría de los hombres (gays y no gays) es lo único que buscan", en ese momento me dio mucha risa su comentario.

Cuanta razón tenía.

Yo: Hola mi nombre es Diego y soy virgen
Todos: ¡Hola Diego! (Aplausos)
Yo: No quiero perderla hasta que conozca a la persona adecuada.
Todos: ¡Sigue asi Diego!

Y asi es como he logrado mantenerme vivo en este oceáno sexual al que llamo mi vida, es cierto que el sexo es algo al que mucha gente, sino es que la mayoría, piensa día con día ¡Vamos! hasta yo dedico mis buenos minutos a pensar en eso, sin embargo, no es algo que todo mundo practique.

En efecto, soy virgen, pero tengo la idea, bizarra, fantasiosa, infantil y demás sinónimos, de que me gustaría perderla con la persona que quiera, del verbo "querer" (Abucheos) y no Goeis, no es por tradicional y a la "Antigüita, es porque me considero una persona demasiado clavada, en todos los sentidos de la palabra, que al estar con otra pasa eso, se clava, no puedo actuar friamente y tener un "resbalón" o algo de una noche, porqué eso significa involucrar sentimientos, en mi mundo de caramelo, y no muchas veces es algo recíproco.

(A continuación, mensaje serio)
Viviendo en un mundo dónde los seres humanos son fuertmenete bombardeados por mensajes sexuales, tanto por la publicidad hasta por las mismas personas, es inevitable dejar de lado la idea y muchas veces, más para los hombres que para las mujeres, el rol que tiene la virginidad en una relación, sexual o sentimental, cobra un valor increíble.

Muchas veces he escuchado a mis amigos heterosexuales y homosexuales, lo emocionante que sería quitarle la virginidad a una persona, la curiosidad de la sensación que ésto acarrea y las repercusiones de tal acto, que como muchas cosas, a final de cuentas depende mucho de la persona.

(Fin del mensaje serio)
Pero también está el lado de las personas virgenes (¡Hola Mundo!), que, por lo menos en mi caso, muchas veces me siento como un pedazo de carne esperando ser devorada, y no por mi guapura ese es un tema aparte, cuando a final de cuentas no es una gran cosa, es simplemente el pasar de una etapa a otra, de virgen a sexualmemente activo.

El valor virginal de una persona no debería ser tomado en cuenta como un factor extra para coger, si por supuesto que está ahi, sin embargo influye más las cosas que la persona haga o no haga para que la experiencia sea llevadera, y no el simbolismo y la epítome de la castidad.

Por mi parte, seguiré esperando
Y los mantendré informados.

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