domingo, 14 de noviembre de 2010

Amo México

Resulta que era mi sexto año en USA y el ciclo se cerraba. Todo se había dado a boca de jarro: colegio, viajes, trabajos, novios, crecimiento espiritual. Y Yo? sin ningún papel (legal) que me sirviera de escudo en un país tan burocrático. El fin justifica los medios, siempre y cuando los medios no sean mas costosos que el fin en si. El universo conoce este principio. Yo lo viví de cerca.

Como iba diciendo, el ciclo se cerraba y mi mundo lo sentía estancado. Cuando Carlos me pide vayamos a Los Ángeles de fiesta. Era un fin de semana festivo y LA era el lugar para estar. Para alguien con personalidad adictiva la ciudad de Los Ángeles es paraíso terrenal. La primer noche llegamos al "Arena", lugar donde 1500 cuerpos podían sentirse acompañados. Dos pistas de baile: Pop y Hip Hop. En la de Hip Hop me ubiqué. Fue mi primer encuentro con "cholos gay". Gente de mi misma sangre, con fuertes lazos culturales adaptados a una cultura ajena. El baile fue sensual. Sólo hablé con una persona esa noche.

Al día siguiente me levante con aires de cambio. Me rapé la cabeza, traía barba de candado y compré pantalones bombachos Dickies, una camisa larga a rayas y tennis blancos. Fui a la tardeada (en Domingo) del "Tempo". Tres pistas de baile y las tres atascadas. 1200 personas compartiendo su soledad. Me puse en actitud de "cholo local". Únicamente cuando eres parte del ecosistema te das cuenta de como funciona el mecanismo interno. Bailé y platiqué con otra persona mas. Me hablo de su exnovio. Ya eran las diez de la noche cuando me despido del muchacho que había conocido la noche anterior y sucede que "El" era el exnovio del segundo.

Coincidencia? no creo en eso. En la profundidad del vivir no existe el azar. Temprano el lunes retorno a San Diego y escribo en el tren que me lleva este poema:

vivir es siempre estar muriendo
el momento que acaba de pasar esta muerto
y sin embargo seguimos viviendo-muriendo a cada instante.
Las nubes flotan en el cielo
al igual que mis memorias,
en espera de ser reunidas en unidad
juntarse hasta reventar en lluvia.
Memorias que propician catarsis,
el resultado de la fuerza de un presente
donde el vacío es potencial mas nunca ausencia.
Entonces la lluvia cae en forma de pequeñas gotas de agua
comprometidas con su pequeño sacrificio
cual pilotos kamikaze buscando el trágico destino.
El alimento que permite la lluvia
sacrificio y nacimiento al unísono
muerte y principio como mitades de un total.

Esa tarde hice recuento de las noticias de mi México y destellos de conciencia aparecían por doquier. México esta despertando y yo quiero ser parte del proceso -me dije-. Decidí volver.

Un cinco de noviembre regresé, mismo día en que partí, con siete años de diferencia a mi tierra.

En reciente visita al DF, vi que la conciencia despierta en unos aceleradamente y a otros se les expone a ella. Choque violento de energías. México ha sido cuna de grandes civilizaciones... por que no iba a morir y renacer (reinventarse) como el Fénix? Un experimento cósmico del cual se conoce el resultado: evolución. En estas tierras se cuenta con la osadía del guerrero, la sabiduría del pensador, el amor que todo sana, y el silencio donde todo y nada es... potencial puro.

Hoy, siete años después que retorné a mi patria, veo que mas que nunca mi lugar es aquí y ahora. En esta esquina apartada donde se cocinan las ganas de cambiar y mejorar este país. Primero interna (dentro de mi) y luego externamente. Puedo gritarles cuanto error percibo en ellos, pero de la manera en que vivo habla mas claro y fuerte de quien soy. La tierra ya no calla, ya no puede. El lenguaje es de conciencia y cambio.

Amo México y su evolución.

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