jueves, 18 de noviembre de 2010

¡Callate, callate, que me desesperas!


Ojo, una cosa es "hablar" y otra es "gritar" (juro por mi vida que tengo un punto) (o eso creo).

Todos sabemos que particularmente la religión católica a nadie tiene contento, unos por las múltiples hipocresías de sus representantes, otros por el padre Maciel y sus cuates, y algunos por aquello del diezmo (que le dicen).

A diferencia de mucha gente, yo estoy en descontento con ésta secta por sus "curas" y sus feligreses femeninos que Domingo a Domingo se dan cita en sus respectivas parroquias para rendir tributo a su religión; La situación es la siguiente: Juro que no hay bronca en lo que ustedes quieran o no creer, vamos, después de todo soy el fundador oficial del culto al "camote negro".   

En efecto, como ya lo imaginan, fui forzado el pasado Domingo a hacer acto de presencia en uno de estos recintos y no está tan mal, de hecho fue bastante divertido escuchar a un señor con vestido y rebozo (morados para disimular la jotería) decir que un tal "Jesús" está totalmente encabronado y en el drama total porque la gente ya no quiere creer en él y por consiguiente ya no le tienen fé. Aunque, casualmente, dos minutos después de haber dicho lo anterior pasó unas canastitas muy monas pidiendo a la gente su cooperación para la parroquia, quesque para seguir cumpliendo con los designios "del señor" (los del señor párroco será).  

Por supuesto yo no supuse que lo que dijo fuera algún tipo de chantaje baráto, sucio y muy bajo, ¡PARA NADA!; Creo que fue para sensibilizar a la gente, y mire usted que funcionó bastante bien, vi desde monedas de $5.00 hasta billetes de $50.00 (no faltó quien pidiera cambio y al que obviamente mandaran a la sacrosanta chingada).

La diversión siguió cuando nos hicieron saludarnos unos a otros para recordarnos a una tal "Paz" (La paz esté contigo, decían) Yo les contestaba: "Pero yo soy gay, yo no quiero a ninguna Paz a menos que sea para que me lave los platos", y todos me vieron de mala manera; a este momento continuo sin entender porqué.

Naturalmente no se puede tener todo en esta vida y vendría al fin el momento en que lo fantástico se acabaría. Por algún motivo todas las señoras (además del señor del vestido morado) comenzaron a "cantar", no afinaban nada pero ¡ah que sentimiento le echaban!, lo peor de esto es que en algún momento empezaron a subirle el volumen, más y más y más, hasta que supongo las cuerdas vocales ya no les dieron para más y nada más se escuchó un solemne y muy suspirado "amén".

Analizando todo en conjunto: La imagen que les presento no les dice algo así como: Wey, si van a seguir así ¡Mejor crucifíquenme otra vez!; Y de ser así, eso me hace pensar: ¿de verdad Dios estará contento con esto?, ¿no será que ese tal Jesús está encabronado y deprimido por la forma en la que intentan hablarle?, En lo particular, además de romperme las pelotas y los oídos me encabronaría en serio.

Para terminar, nada más le tengo una recomendación a los fans del catolicismo: háblenle bonito a su Dios seguro así los querrá bien (como Farmacias del Ahorro); acuérdense que cuando los gritos empiezan el respeto se pierde, no les sorprenda que al rato "el altísimo" les cierre las puertas de sus iglesias porque ya no quiere escuchar más berridos de lo que parecen puercas en matadero.

Este consejo les doy porque su amigo Emm soy ;)

Seguiré informando
Adiós y ¡Tan Tan!

2 comentarios:

  1. Excelente analogia !felicidades!

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  2. Me mató el vestido y el rebozo morados.

    Todavía hay quien sigue confundiendo iglesia con religión. Y pues no sé si es falta de molcajetazos en la mollera o qué onda pero ya es momento de que se sacudan ideas prehistórcas de ritos tradicionalistas. Al final cada quien festeja a sus dioses como quiere pero que no te lo impongan no sean gachos.

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