miércoles, 27 de octubre de 2010

Lo hermoso de Biutiful.

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Uno de los mayores temores que tenemos los seres humanos es el miedo a la muerte. En nuestra esencia esta la vulnerabilidad al tema. No sabemos que hay después del último suspiro o si nuestros seres queridos se acordarán de nosotros con el paso del tiempo (sin contar con la presión de dejar asuntos pendientes con la gente que te rodea).

Ésto y más es la temática de Biutiful (México-España 2010) película dirigida por Alejandro González Iñárritu. Desde su estreno en el Festival de Cannes en 2010, ha levantado críticas divididas (lo cual no es raro ni fuera de lo común). Después de la llamada “trilogía del dolor” (“Amores Perros”, “21 Gramos” y “Babel”) donde hizo mancuerna con Guillermo Arriaga (quien escribió los guiones de las 3 ), se lanza al ruedo como guionista de Biutiful, pero no se aleja en absoluto de sus obsesiones como artista: la muerte, la pérdida, el duelo, la tragedia humana y las relaciones familiares.

En la menciona tríada de filmes la historia se desarrolla bajo la visión de múltiples personajes relacionados por un hecho trágico. Ahora en Biutiful el hecho trágico es visto desde un sólo personaje,Uxbal, un hombre en una situación límite. Uxbal es el padre de Ana y Mateo y esposo de Marambra, una mujer diagnosticada como Bipolar. En esta historia familiar se enlazan las historias de Ige y Ekweme así como de Hai y Li.

Biutiful es una carrera desesperada de un héroe trágico que lucha contra el tiempo para ponerle un orden a su vida y que encuentra el amor en las circunstancias más difíciles. La película le debe mucho a la tragedia clásica, en donde el protagonista lucha contra su destino y no puede escapar de su fin, con lo que se muestra el descenso de los personajes el pulso y la gravedad de la narración. Conforme vamos conociendo la historia de Uxbal y de su familia, cada uno de los integrantes lleva consigo un rol dentro de esta tragedia. La Medea Moderna que es Marambra al representar la figura femenina que destila tristeza y locura y que arrastra en su trance al infierno a sus hijos. Ana es la pitonisa que guía al héroe a su redención ante tanta miseria y Mateo es el pequeño Hércules que tendrá que sacar fuerza de su inocencia que se enfrenta al dolor.

A lo largo de la película el tema de la migración es latente, llevado al límite en los personajes de Ige, Ekwene, Hai y Li. Sus historias son reales, dimensionales, con la misma necesidad de amor paterno que el personaje central. Cada uno de ellos también es arrastrado a la tragedia humana representado en Biutiful.

El lenguaje cinematográfico es sobresaliente. A diferencia de su trilogía anterior, Biutiful se muestra cruda, solvente, orgánica, con el grano reventado en la fotografía y un diseño de audio caótico (planeado todo). El objetivo de este uso del lenguaje es darle una narración realista y naturalista a la película. De esta forma, el objetivo de Iñárritu se cumple: nos adentrarnos a la provocación del arte, crear catarsis, engancha con el espíritu humano por lo delicado del tema y lo frágil de los personajes. Porque todos nos hemos encontrado en la carrera contra el tiempo para recuperar nuestra esencia y así poder encontrar la redención, y sin duda, esa es la lección más grande que nos deja Uxbal.


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