jueves, 21 de octubre de 2010

La depuración de la violencia en el cine de Clint Eastwood



Un cineasta debe de crecer junto a su público; madurar su técnica, rigor y lenguaje cinematográfico conformen van pasando los años. Sin embargo, las experiencias humanas no ayudan a aprender en nuestras carreras.


Hay directores que muestran una clara evolución: Clint Eastwood es un ejemplo. De un cine violento, directo, explicito como Bronco Billy o Pale Rider, en los últimos 20 años llegamos a un cine de VIOLENCIA CONTENIDA, pero sobre todo de madurez y elegancia. De “The Play Miste Of Me” a “Invictus” hay una diferencia abismal. Sí, todavía hay secuencias muy gráficas pero el drama ya ocurre internamente. El nivel de conflicto externo da paso al conflicto interno y personal.

En “Million Dollar Baby” , Eastwood nos presenta a Maggie (Hilary Swank) una joven sumida en la pobreza y viviendo una vida marginal que desea con todo su corazón volverse una deportista profesional. Frente a todo pronóstico ella sale adelante con la ayuda de su entrenador Frankie (Clint Eastwood) y de Eddie (Morgan Freeman) un viejo amigo de Frankie. Maggie participa en los campeonatos y llega a ser una estrella de box, hasta que un terrible accidente frena su carrera.

Durante todo la película somos testigos de la progresión de Maggie y de su infinita fuerza de voluntad para salir adelante. Pero lo realmente conmovedor es la estrecha relación que van formando los 3 personajes. La paternidad, el amor y los fuertes lazos de amistad son el tema central. Nos preocupamos más por su vida que por las peleas de box. El último acto de la película es un testamento visual a la piedad y al perdón.

Hay escenas violentas (las pelas de box, los insultos de la familia de Maggie, etc.) pero el viaje interno de los protagonistas y el amor que se profesan es superior a cualquier circunstancia.
Otro ejemplo: “Mystic River”. En esta película la violencia está latente en cada cuadro. En los primeros minutos del largometraje somos testigos de un crimen muy duro: la violación de un menor. Y aunque jamás lo vemos en pantalla, sabemos lo que ocurre. Después esos inocentes niños ya son adultos. En sus rostros vemos toda una vida marcada por el dolor aunque fingen que nada pasa. Sean (Kevin Bacon) es un detective que huye de su pasado, Jimmy (Sean Penn) un expreso con una vida “respetable” y Dave (Tim Robbins) un adulto que vive en el pasado. Su amistad es fuerte hasta que la violación y muerte de la hija de Jimmy desata los fantasmas del pasado.

Todos los personajes ocultan algo ya sea información, poder, amor, miedo o amor. Hay escenas violentas, por ejemplo, aquella donde Jimmy “lucha” contra una decena de policías que le impiden ver el cuerpo de su hija. Y más aún el último tercio de la película es muy violento. Toda esa tristeza es ocultada por los comportamientos de los personajes. El dolor y la rabia los lleva a explotar y a cometer la tragedia final donde todos son culpables.

Un último ejemplo: “Changeling”. Christine (Angelina jolie) es una madre soltera y dedicada a su trabajo. Cuando su hijo desaparece lo busca con ayuda del reverendo Gustav (John Malkovich) . Los dos se encuentran solos contra un sistema podrido, gente muy poderosa que los decide hundir. Pero ella siempre es una dama, estoica y muy paciente, jamás pierde la fe. Aunque la declaran loca e insana mentalmente se mantiene con fe. Cuando el misterio se va revelando aparece un culpable y Christine al final estalla contra él y lo enfrenta, tanto verbal como físicamente. De ser la madre abnegada se vuelve una fiera dispuesta a saber sobre el paradero de su hijo. También hay violencia (las escenas de los asesinatos o la estadía en el sanatorio) aunque todo es muy fino (al igual que en los otros filmes) como aquella escena donde un reloj de arena estalla al final por toda la presión de la historia.

Eastwood maneja los conflictos externos de los personajes como grandes tragedias y juegos del destino que destruyen vidas. Pero los personajes tienen que enfrentar sus miedos para poder salir adelante. No importa si logran o no su cometido, sus acciones los definen hasta el final.

Clint ya maneja la estructura más por la voluntad y fuerza de los personajes que por sus acciones, es así cómo va avanzando la historia. No importa lo terrible que sea le suceso ni que la realidad sea muy difícil en ese mundo ficticio, el espíritu humano es lo que define al nuevo cine de Eastwood que logra un plano de identificación con nosotros los espectadores que nos vemos en esos retratos de ética y moral humana.

Difícil pensar que sea el mismo Clint de “Harry el sucio” ¿verdad?

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