lunes, 18 de octubre de 2010

ALEX (O DE COMO ME VUELVO UN POCO MÁS LOCO)


Pocos recuerdan el origen de sus pasiones, de sus deseos, de sus adicciones... A mí por fortuna me ha quedado grabado como tatuaje en la piel el punto de partida de mi pasión por el lenguaje, por las oraciones, por el habla... por la letras.

Como un niño que apenas alcanzaba el borde de la mesa siempre me distiguí por ser curioso y meterme en dificultades por el afán de aprender el por qué de las cosas, de la vida. Segundo hijo en aquel tiempo con una hermana que no encontraba autorizada la diversión fuera de casa, extrañas costumbres de mis padres, debía imaginar mundos, personajes, situaciones en su cabeza para llevarlas a la realidad haciendo uso de aquello o aquellos que estaban a su alcance... yo incluído.

La navidad de mis tres primeros años de vida estaba cerca cuando tengo la claridad de formar parte de sus historias. Pasé del pirata segundo a bordo en un barco hecho de almohadas y cajas hasta el paciente de un hospital urbano; del comprador que no sabía lo que el comercio significaba hasta el alumno que en la escuela simulaba aprender algo. Y fue justo este juego el que más me interesó y del que saqué más provecho. Mi hermana un tanto fastidiada de que su monigote personal no pudiera escribir o leer lo que escribía se propuso entonces ir más allá. En la "escuela" comenzó inocentemente a enseñarme las vocales. Cualquier teórico de la educación hubiera reprobado la idea desde su concepción misma, pero yo estaba decidido a probar lo contrario. De aquellas cinco letras básicas pasé al resto del alfabeto. Fue muy emocionante cuando un día pude, con una manita aún inexperta escribir (garabaterar sería el término) mi nombre. Ya nada fue igual.

Y esa pasión despertada de manera sutil habría de convertirse en una marca distintiva mía que casi 27 años después se refleja por un gusto morboso por los libros, las letras, las palabras y el poder que tienen de transmitir todo tipo de sentimientos, positivos o negativos, y que me permiten ser la puerta de escape a otros mundos que yo solito voy construyendo en mi cabeza. La idea de un blog conjunto surgió una mañana bajo la ducha. Reunir varios enfoques, formas de mirar la vida y experiencias en un espacio que muchas personas puedan acceder me provocó un entusiasmo excepcional pues estoy seguro amigo lector que en cada uno de los espacios aquí propuestos encontrarás algo con lo cual te reflejarás, algo que compartirás y algo que seguramente rechazarás: esa es la idea de las tertulias, conversar amenamente siempre persiguiendo un sencillo objetivo - que te lleves algo para reflexionar. De lograr eso, seríamos afortunados.

BIENVENIDOS!

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